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Sismo en la mira

Doble sacudón en Venezuela: por qué dos terremotos seguidos hicieron tanto daño

Un geólogo sanjuanino explicó que el fenómeno fue un doblete sísmico, con dos movimientos fuertes separados por segundos. La combinación de magnitud, poca profundidad y tipo de falla agravó la destrucción.

Doble sacudón en Venezuela: por qué dos terremotos seguidos hicieron tanto daño

Los dos terremotos que golpearon a Venezuela encendieron todas las alarmas en la región y dejaron una pregunta dando vueltas: ¿qué fue exactamente lo que pasó? El geólogo sanjuanino Gustavo Ortiz explicó en Radio Mil20 que se trató de un fenómeno poco común, conocido como doblete sísmico. En criollo, fueron dos sacudones fuertes casi pegados uno al otro, con apenas segundos de diferencia. Y esa seguidilla fue clave para entender por qué el daño terminó siendo tan grande.

Ortiz detalló que primero se registró un sismo de magnitud 7,2 y, unos 40 o 50 segundos después, llegó otro de 7,5. Puede parecer una diferencia chica, pero no lo es para nada. Como explicó el especialista, las escalas sísmicas son logarítmicas, así que el segundo movimiento liberó mucha más energía. "Un terremoto de 7,5 libera aproximadamente tres veces más energía que uno de 7,2. Por eso muchas estructuras que habían sido dañadas por el primer evento terminaron colapsando cuando llegó el segundo", señaló.

El geólogo también marcó que la situación de Venezuela no es la misma que la de San Juan o gran parte del oeste argentino. Acá, en la región andina, domina la subducción, es decir, una placa tectónica que se mete debajo de otra. En cambio, en territorio venezolano actúan fallas transcurrentes, donde las placas se desplazan de manera lateral, como si se rozaran de costado. Ese tipo de estructura también puede generar terremotos muy potentes y dejar un panorama complicado.

Otro punto que agravó todo fue la escasa profundidad de los sismos. Según Ortiz, se originaron a menos de 20 kilómetros, lo que hizo que la energía llegara casi sin perder fuerza a la superficie. "Cuando los terremotos son tan superficiales, la energía pierde muy poco recorrido y llega con mucha intensidad a las zonas pobladas", advirtió. A eso se suma algo que siempre pesa en este tipo de tragedias: la calidad de las construcciones y el tipo de suelo sobre el que están levantadas las ciudades.

Uno de los datos que más llamó la atención es que la destrucción más severa apareció a más de 300 kilómetros del epicentro. Ortiz indicó que esto se explica por la enorme extensión de las fallas geológicas involucradas. "El epicentro estuvo a unos 300 kilómetros al oeste de Caracas, pero la destrucción más importante se observó cerca de La Guaira y de la capital venezolana. Esto muestra la dimensión de las estructuras geológicas que actuaron", remarcó. En cuanto al riesgo de tsunami, llevó calma: al moverse las placas de forma lateral, no se produce el gran desplazamiento vertical del fondo marino que suele disparar esas olas destructivas.

Eso sí, el especialista advirtió que las réplicas pueden seguir apareciendo durante bastante tiempo. "Después de un terremoto de esta magnitud es normal que ocurran réplicas durante días, meses e incluso años. Lo esperable es que vayan disminuyendo en intensidad, aunque algunas todavía pueden resultar dañinas", sostuvo. Al final, comparó el caso con el sismo de magnitud 6,4 que sacudió a San Juan en enero de 2021, cuando la tierra siguió acomodándose durante años. Una muestra clara de que, después de un golpe así, el subsuelo no se calma de un día para el otro.

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