Una consulta ginecológica en Córdoba terminó con una sanción que dejó a varios con la ceja levantada. Un médico fue multado con $900.000 por maltrato agravado por razones de género.
La paciente denunció que el profesional usaba anteojos inteligentes con cámara sin avisarle que podían grabar. También dijo que, durante la atención, la llamó “nenita” y le dijo que tenía “los ovarios de una pendeja”.
El caso llegó al juez José Milton Peralta, del Juzgado de Control y Faltas N° 7 de Córdoba. Él revocó una absolución previa y declaró responsable al ginecólogo por maltrato agravado por razones de género.
La pena no quedó solo en la plata: además, el médico deberá hacer un curso educativo sobre género. La consulta había sido por crioconservación de óvulos, un contexto donde la confianza no es un detalle menor, ni ahí.
El magistrado dio por probadas las expresiones descalificantes, pero no los contactos físicos indebidos denunciados. Tampoco se acreditó que la cámara estuviera encendida, aunque sí que llevaba los lentes puestos sin informar su capacidad para filmar. ¿Para qué tanto artilugio, si después termina pesando en contra?

