Las policías de San Juan y Mendoza se plantaron juntas en el Control San Carlos para apretar los controles. La movida apuntó a reforzar la prevención del delito y cuidar uno de los puntos que más tránsito mueve entre ambas provincias.
El procedimiento contó con áreas especializadas de las dos fuerzas. El foco estuvo puesto en las inspecciones vehiculares y en frenar el paso de autos robados o con circulación ilegal, además del tráfico de drogas.
La idea forma parte de una estrategia de cooperación interprovincial. Cuando el delito cruza de una jurisdicción a otra, la coordinación deja de ser un lujo y pasa a ser laburo fino, de ese que no se ve pero pesa.
Con el trabajo articulado, las policías pueden compartir recursos y sumar presencia en corredores clave. También buscan unificar criterios de prevención para que el control no quede picando en un solo lado de la ruta.
En ese tablero, San Juan y Mendoza apuestan a sostener operativos conjuntos y a reforzar la vigilancia en los pasos más sensibles. Porque cuando la ruta se pone intensa, mejor que las fuerzas estén coordinadas, ¿no?

