La Casa Rosada acelera acuerdos con 13 provincias y mira de reojo el 2027
En el oficialismo admiten un giro en la estrategia y buscan sostener apoyos provinciales para sumar respaldo en el Congreso y, más adelante, en las urnas.
En un cambio de tono bastante marcado, el Gobierno empezó a mostrar una postura más abierta al diálogo y puso la mira en 13 provincias con las que proyecta acuerdos de cara a lo que viene. La jugada no se piensa solo en clave electoral, porque también incluye respaldo legislativo, una pieza clave para la segunda mitad del año. En Balcarce 50 entienden que, sin votos en el Congreso, el plan de reformas puede quedar a mitad de camino.
Desde la mesa política dejaron una frase que expone el clima interno: "Hay 13 gobernadores con problemas de plata, pero no es nada nuevo. ¿Por qué se acercan ahora y no antes? ¿No será que ven que las cosas no van mal?". En esa lista aparecen Nequén, Río Negro, Santa Cruz, Mendoza, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Salta, Jujuy, Tucumán, Catamarca, Chaco y San Luis. A ese mapa también le suman a la Ciudad de Buefnos Aires, que entra en la conversación política como otro actor de peso.
En el armado libertario aclaran que los entendimientos se van a resolver provincia por provincia, sin una receta única para todo el país. La idea es compartir listas, competir solo en la categoría legislativa o acordar una convivencia ordenada según cada territorio. En ese esquema, los gobernadores que ya dieron señales de acompañamiento al Ejecutivo quedaron mejor posicionados para sentarse a negociar sin tanta tensión.
La llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete también ayudó a destrabar el diálogo con el interior, mientras Karina Milei sigue recorriendo distritos y empujando el desembarco libertario fuera de la Capital. En el oficialismo ya entendieron que no alcanza con impulsar reformas: necesitan sostener apoyos, juntar músculo parlamentario y tejer alianzas que les permitan llegar con aire al tramo político que desemboca en 2027.
El desafío, ahora, será no apurar demasiado el calendario y cuidar los puentes que están construyendo. Porque los acuerdos que hoy se presentan como una apuesta por la gobernabilidad pueden terminar siendo la antesala de una pulseada mucho más dura cuando llegue la hora de discutir las listas.