La UIA vuelve a la carga y le pide a Caputo una baja fuerte de impuestos
Martín Rappallini llevará en agosto una propuesta para achicar la presión fiscal, con el impuesto al cheque en la mira y un pedido de consenso entre Nación, provincias y municipios.
El presidente de la Unión Industrial Argentina, Martín Rappallini, está juntando informes y argumentos para volver a plantearle al ministro de Economía, Luis Caputo, una rebaja integral de impuestos. La cita será en agosto y, según adelantó, insistirá con la idea de un "Pacto Federal Fiscal industrial" para que la industria pueda aguantar el sacudón de la apertura comercial.
Rappallini sostiene que la carga tributaria en la Argentina "ha frenado fuerte el crecimiento del PBI en Argentina" y compara la situación local con la de Canadá y España, países con poblaciones parecidas y un presupuesto estatal de u$s900.000 millones. Del otro lado, el PBI argentino ronda los u$s600.000 millones, una diferencia que, para la central fabril, deja en evidencia el peso del esquema impositivo. Aunque la presión fiscal general se ubica en algo más del 30%, en la economía formal el golpe trepa a cerca del 50% sobre las ganancias empresarias.
En la reunión también participó Carlos Abeledo, titular del Departamento de Política Tributaria de la entidad, donde se repasó un estudio comparativo ya elaborado en 2023. Ese relevamiento cruza el sistema tributario argentino con el de 30 países, entre ellos miembros de la OCDE, vecinos de la región, Países Bajos, España y Suiza. El diagnóstico fue duro: en promedio, la Argentina aparece con la mayor carga impositiva del grupo. Y el cuadro, lejos de mejorar, se habría agravado por el avance de las tasas municipales.
La UIA remarca que cualquier alivio real necesita un acuerdo político entre Nación, provincias y municipios. La preocupación es clara: que si el Gobierno nacional baja tributos, las comunas no salgan a compensar con más tasas. En ese escenario, el primer impuesto en la lista para desarmar sería el impuesto al cheque, que hoy explica el 7% de la recaudación. Como puede tomarse a cuenta de otros tributos por decreto, la propuesta es ir reduciéndolo de forma gradual: primero al 60%, después al 70% y finalmente al 100% contra Ganancias o IVA. Además, la entidad pide menos costo laboral no salarial, una alícuota única del 25% en Ganancias, devolución automática de saldos a favor en IVA, eliminación de retenciones y percepciones, baja de Ingresos Brutos hasta llegar al 0% para la industria, fin de derechos de exportación para productos industriales y alimentos elaborados, y una estabilidad fiscal y jurídica por 30 años para nuevas inversiones.