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Por qué esas latas viejas no deberían terminar en el horno

Aunque parezcan una salida práctica, los especialistas advierten que estos envases no están hechos para bancarse el calor fuerte ni la cocción prolongada.

Por qué esas latas viejas no deberían terminar en el horno

Las latas de dulce de batata suelen tentarnos como molde improvisado para hacer bizcochuelos, panes o budines, pero ojo con esa costumbre de toda la vida. Especialistas en seguridad alimentaria recomiendan no usarlas en el horno porque no fueron pensadas para ese uso. En apariencia parecen firmes y cómodas, pero su función original es otra bien distinta: guardar alimentos antes de abrir el envase.

El problema está en que, durante su fabricación, estas latas reciben tratamientos para conservar el producto envasado, no para aguantar temperaturas altas de manera directa. A diferencia de los moldes de repostería, que sí están diseñados para soportar el calor y los cambios bruscos, las latas comunes no ofrecen esa garantía. Además, muchas tienen capas protectoras internas que evitan la corrosión, y al someterlas al horno esos recubrimientos pueden alterarse.

Si la lata está vieja, rayada o con marcas de desgaste, el riesgo crece todavía más. Aunque a simple vista parezca en buen estado, el calor puede acelerar el deterioro del metal y afectar su estructura. Por eso, para preparar tortas, budines o panes, lo más seguro es usar recipientes pensados para horno, como acero inoxidable, aluminio apto, silicona o vidrio resistente al calor.

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