Diputados dio luz verde al Súper RIGI y cambia las reglas para megainversiones
La media sanción abre la puerta a proyectos gigantes ligados a tecnología e industria avanzada. El esquema promete menos impuestos, más alivios y una discusión caliente en el Senado.
La Cámara de Diputados aprobó este miércoles el proyecto de Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias, más conocido como Súper RIGI, y le dio media sanción con el apoyo del oficialismo y sus aliados. Ahora la pelota pasa al Senado, donde se espera una discusión de alto voltaje. La iniciativa busca atraer emprendimientos de, como mínimo, USD 1.000 millones en sectores que el Gobierno presenta como las "industrias del futuro".
Entre las actividades alcanzadas aparecen la inteligencia artificial, los data centers, la fabricación de baterías de litio, paneles solares, turbinas eólicas y proyectos ligados a la cadena de valor del uranio. La idea oficial es empujar una modificación en la estructura productiva del país y sumar tecnología de punta donde hoy todavía hay poco desarrollo comercial. Dicho en criollo: quieren que lleguen inversiones pesadas y que no se queden solo en promesas.
El nuevo régimen amplía y reordena el esquema del RIGI que ya estaba vigente, pero con un foco mucho más concentrado en actividades consideradas novedosas. Para entrar, las empresas deberán comprometer al menos el 20% de la inversión total durante los primeros dos años. En materia impositiva, la propuesta baja el Impuesto a las Ganancias del 25% al 15%, suma amortización acelerada, permite deducir quebrantos sin límite de tiempo y fija una alícuota del 3,5% sobre dividendos y utilidades.
Además, el Súper RIGI garantiza arancel cero para importaciones y retenciones cero para exportaciones. También pone un tope del 0,5% para Ingresos Brutos en las provincias que adhieran y prohíbe tasas municipales sobre ventas. Como en el régimen anterior, contempla 30 años de estabilidad regulatoria, una cláusula pensada para darle previsibilidad a los inversores y evitar cambios bruscos en el camino.
Las diferencias con el RIGI actual son claras: el esquema original apunta a sectores tradicionales como minería, petróleo, gas, energía e infraestructura, mientras que el nuevo proyecto se concentra en actividades que el Gobierno considera inéditas a escala comercial en la Argentina. También cambia el piso de ingreso, ya que el RIGI fijaba montos de entre US$200 y US$600 millones según la actividad, y el Súper RIGI lo unifica en US$1.000 millones por proyecto. En paralelo, elimina la obligación de contratar proveedores locales por un porcentaje mínimo y abre un debate que promete ruido entre provincias y empresas nacionales.