Confirman dónde ocurrió la muerte del perro y el apuntado sigue libre
La causa por maltrato animal tomó otro rumbo: ahora se sabe que el episodio fue en Rivadavia y no en Capital. Mientras tanto, el hombre señalado como responsable no fue detenido y la Fiscalía sigue moviendo piezas.
La investigación por la muerte de un perro en un presunto caso de maltrato animal sumó novedades fuertes en las últimas horas. Con el correr de las medidas judiciales, aparecieron precisiones sobre el lugar exacto del hecho y también sobre la situación del hombre que quedó en la mira. Lo que en un primer momento se había ubicado en Capital, ahora fue corregido: el episodio habría ocurrido en el barrio Aramburu, en Rivadavia. Ese dato no es menor, porque permite rearmar la secuencia con más precisión.
Todo se habría desencadenado el jueves por la tarde, cuando un vecino de 35 años caminaba por la zona con su mascota. En ese momento, según la pesquisa, varios perros que estaban cerca se enfrentaron con el animal que iba junto a su dueño. En medio de esa situación, testigos aseguraron que intervino un hombre y que habría usado un arma blanca contra el perro. Las heridas fueron de extrema gravedad y la mascota murió poco después, lo que generó bronca e indignación entre vecinos y proteccionistas.
Otro punto que llamó la atención es la situación del sospechoso. Aunque en un principio se dijo que había sido aprehendido, fuentes judiciales confirmaron después que permanece en libertad. De todos modos, la Fiscalía ya avanzó con distintas medidas vinculadas a su situación procesal. En paralelo, la policía y personal judicial realizaron inspecciones, tomaron testimonios y ordenaron pericias para reconstruir cómo fue todo. También intervienen especialistas en fauna y veterinarios, con el objetivo de aportar pruebas técnicas al expediente y determinar con rigor qué pasó con el animal.
Mientras tanto, la causa sigue abierta y bajo análisis de la Justicia. Ahora la mira está puesta en esclarecer cada detalle y definir las responsabilidades que correspondan. En Rivadavia, el caso dejó una mezcla de dolor, enojo y preguntas que todavía esperan respuesta.