¡Un quilombo! Paula Chaves confesó qué la vuelve loca de su psicóloga: "Me hace sentir que me usó"
La conductora no se guardó nada y, entre risas, contó la extraña sensación que le genera tener que pagarle a su terapeuta después de una sesión profunda.
Acompañada por Mortedor, Nacho Elizalde y Luli González, Paula explicó que, aunque valora muchísimo ir a terapia, le resulta incómodo ese instante. "Estamos hablando de amor, de vínculos, de emociones, y de repente: ‘tomá, te pago’. No me da", relató divertida. Y agregó, con esa picardía que la caracteriza: "Toda rota, ‘tomá, secate… bueno, son 50′. Y yo tipo contando los billetes, pagándole, me hace sentir como que me usó".
Sus compañeros se sumaron al debate. Nacho Elizalde, con humor, sugirió que lo ideal sería pagar "dos días después, cuando ya bajó la espumilla". Luli González, por su parte, contó que su psicóloga es una capa y le acumula las sesiones, así se siente menos culpable. Paula, pensando en soluciones prácticas, propuso que los profesionales cobren por adelantado, por ejemplo, cuatro sesiones juntas, así uno se compromete a ir y se evita el momento incómodo.
Y hablando de Paula, hace poco se la vio bancando a Pedro Alfonso en otro stream de OLGA. El hombre estaba por hacerse un piercing y ¡se puso las pilas para el drama! Pedro no ocultaba su pánico, y mientras sus compañeros intentaban calmarlo, Paula apareció para darle una mano.
Sentada en su regazo y abrazándolo fuerte, Paula le recordó: "Vos me estuviste sosteniendo la mano cuando yo estaba pariendo a nuestros hijos, yo voy a estar ahí si vos me necesitas". Y ahí Pedro tiró una comparación que desató las risas de todos: "Siento que es el mismo dolor". Ante la incredulidad general, Paula lo defendió: "Para él es lo mismo". Después, no se guardó nada y reveló que ella parió una nena de 4,6 kg ¡sin anestesia! y él se desmayó a un costado.
Finalmente, Pedro se armó de valor. Con Paula arrodillada, dándole aliento ("¡Dale nene, yo parí a una nena de 4,6 kg!"), y Homero Pettinato sumando chistes sobre "piojosos" con aros, se preparó para la perforación. Pero antes, quiso saber: "¿Cuándo se normaliza? ¿Cuándo se cierra el agujero?".
En el momento justo del pinchazo, Alfonso pegó un grito desesperado: "¡Ay, no. Lo siento. Dale hijo de p...te odio!". Para cerrar el quilombo, su esposa, con la calma de siempre, le dijo: "Pedro mirame, abrí los ojos". Un verdadero show.