La movida pegó fuerte en las oficinas del Noveno Distrito de Vialidad Nacional. Enrique Manni, que había asumido en abril de 2024, decidió sumarse al retiro voluntario impulsado por el Gobierno nacional.
Puertas adentro, la lectura es clara: el desfinanciamiento y el atraso salarial le fueron cerrando el margen. Su último día en la repartición lo pasa en Agua Negra, donde viajó este jueves para despedirse del personal de alta montaña y acompañar las tareas operativas antes de irse.
Manni no llegó de afuera ni de apuro. Tiene 35 años de servicio en Vialidad Nacional y venía de ser director de Vialidad Provincial bajo la estructura de Marcelo Orrego. Cuando tomó el mando, la repartición ya venía con meses de parálisis y con más de 1.500 kilómetros de rutas nacionales para atender en la provincia.
En sus primeras declaraciones, había dicho que en plena motosierra presupuestaria tocaba “hacer magia” con los recursos. El problema es que la magia, tarde o temprano, se queda corta cuando los fondos no aparecen desde Buenos Aires.
La salida de Manni también destapa otra postal pesada: el éxodo de profesionales. Con el vencimiento del plazo para el retiro voluntario este 29 de octubre, ya son al menos ocho los técnicos locales que decidieron dar un paso al costado. Y no es un detalle menor: en el sector privado, empujado por el boom minero, los sueldos pueden trepar hasta 15 millones de pesos, mientras en Vialidad Nacional apenas rozan los 2,5 millones.
Ahora se abre la pulseada por el reemplazo. Por un lado aparece La Libertad Avanza con la idea de poner un nombre propio; por el otro, el armado de Orrego, que querría conservar influencia en un área clave. Mientras tanto, el mando queda de forma provisoria en Luis Lucero, jefe de Obras, que tendrá que bancarse el fierro en uno de los contextos más pesados de los últimos años. ¿Quién quiere agarrar ese timón?

