Arrancó la cuenta regresiva para el Año Nuevo judío y en San Juan también se prepara la mesa. Leonardo Siere, empresario y expresidente de la Sociedad Israelita local, pasó por el programa La Ventana para contar de qué se trata.
La fiesta se llama Rosh Hashaná y arranca el 11 de septiembre al atardecer, apenas aparece la primera estrella. Ahí empieza el mes de Tishrei y se estrena el año 5787 del calendario hebreo.
Siere lo describió como un encuentro de familia, con rezos y de yapa algo de simbolismo dulce. "Se desea un año nuevo que sea dulce, que sea pleno; se come manzana con miel simbolizando ese año que está empezando", contó el dirigente, que también destacó el sonido del shofar, el cuerno de carnero que llama a mirar para adentro.
Después de esa noche arrancan diez días hasta el Yom Kipur, el Día del Perdón, la fecha de mayor convocatoria y con ayuno de por medio. Siere habló de las "tres T" en hebreo: tefilá (oración), tzedaká (ayudar al que necesita) y teshuvá (arrepentimiento).
"Uno supuestamente pide perdón, se pide perdón a uno mismo, le pide perdón a Dios y también le pide perdón al prójimo", explicó sobre el compromiso de disculparse cara a cara con los demás. Nada de perdón por WhatsApp, en esta fiesta se hace en persona.
Sobre la movida en San Juan, Siere contó que la comunidad es mayoritariamente secular, sin mucho apego al kosher estricto ni a la vestimenta ortodoxa. Igual las fechas fuertes se respetan y el templo se llena.
Un sábado de shabat normal junta unas 30 personas, pero en Rosh Hashaná o el Día del Perdón la cifra se multiplica por diez. Ahí comparten oraciones y algún plato tradicional, como las albóndigas de pescado.
Consultado por el acercamiento del presidente al judaísmo, Siere fue claro: cualquiera elige la fe que quiere profesar. Contó que hace mil años la tradición mayoritaria adoptó la vía materna para considerar judía a una persona de nacimiento, aunque quien quiera convertirse pasa por un camino evaluado por un tribunal de rabinos.
Así que ya sabés, si te cruzás a un vecino comiendo manzana con miel por estos días, no es un capricho nutricional. Es que le está pidiendo al año que venga que sea más dulce que este.

