La Universidad Nacional de San Juan arranca una semana movida: desde este martes 18 de agosto y hasta el sábado 22 de agosto, docentes y no docentes sostienen un nuevo paro nacional que también pega de lleno en la vida universitaria sanjuanina.
En criollo, esto significa menos clases, cambios en el funcionamiento de las facultades y complicaciones en los colegios preuniversitarios. Para estudiantes, familias y trabajadores, la protesta vuelve a poner sobre la mesa un problema que ya se siente hace meses: la falta de financiamiento y la discusión salarial.
La medida llega pocos días después del paro del miércoles 12 de agosto, cuando ADICUS informó un 90% de adhesión en San Juan. Ese antecedente dejó en claro que el reclamo tiene fuerte acompañamiento dentro de la comunidad universitaria local.
Ahora, los gremios vuelven a insistir con que el Gobierno nacional cumpla la Ley de Financiamiento Universitario y gire los fondos que, según sostienen, siguen pendientes. También piden una recomposición real de los salarios, porque dicen que lo cobrado en julio, con un aumento del 21,3%, no alcanza para recuperar lo perdido frente a la inflación.
El reclamo no es menor para la provincia: en la UNSJ conviven el trabajo docente, el no docente, las becas, los hospitales universitarios y toda la actividad académica que sostiene el día a día de miles de personas. Por eso, cada paro impacta más allá de las aulas.
En esta nueva semana de protesta, ADICUS y APUNS vuelven a estar entre las organizaciones que adhieren, junto con el respaldo de espacios como CONADU Histórica y la CGT. Mientras tanto, el Gobierno convocó a una reunión paritaria para el 1 de septiembre, aunque por ahora no hay acuerdo y el conflicto sigue abierto.

