El diputado nacional Néstor Pitrola, del Partido Obrero-Frente de Izquierda, puso el dedo en la llaga con una frase pesada: habló de una crisis social por las deudas. Según dijo, el problema ya no pasa por “administrar mal” la tarjeta, sino por una “quiebra masiva” de familias trabajadoras.
En la mira quedó el gobierno de Javier Milei y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili. Pitrola sostuvo que las reglas del juego terminan favoreciendo a bancos, financieras y prestamistas, mientras los hogares hacen malabares para llegar a fin de mes.
El legislador citó datos de su equipo y señaló que en junio unas 20,4 millones de personas tenían algún tipo de financiamiento. También dijo que 5,3 millones acumulaban atrasos de más de 90 días, lo que representa el 26,1% del total.
Además, apuntó al endeudamiento informal, ese que no aparece en un cartel luminoso pero te deja igual de apretado. Según afirmó, habría cerca de dos millones de personas que no pueden pagar préstamos tomados con prestamistas particulares, cuevas financieras o usureros barriales.
Pitrola también cruzó al Banco Central por las tasas que, según denunció, superan el 150%, pasan el 200% en billeteras virtuales y llegan hasta el 1.300% en Mercado Pago. Y para rematar, le reclamó a la CGT un paro nacional activo y un plan de lucha, porque, dijo, así como está la cosa, a más de uno le quedó picando la deuda.

