La semana arrancó con un sacudón en la Casa Rosada y terminó en flor de interna. Una figura del Gobierno se enteró de madrugada de que el Presupuesto 2027 había salido con cambios sensibles y largó un “¿me estás jodiendo?”.
El enojo vino por los recortes y retoques en las negociaciones con aliados, sobre todo en discapacidad. Horas antes, la Mesa Política se había reunido, pero esos cambios no habían sido puestos sobre la mesa por Luis Caputo.
La que salió a poner la cara fue Patricia Bullrich. El jueves por la noche apuntó contra Economía y dijo que la habían tomado de “tonta” por no avisarle lo que se había tocado.
Del otro lado, su entorno no se quedó quieto. “Nos gusta el quilombo”, tiró uno de sus laderos, en un mensaje que dejó claro que el bardo no es solo por un artículo presupuestario, sino por la forma de decidir puertas adentro.
En el campamento bullrichista aseguran que apoyan el rumbo general, pero no el método. También advierten que, si sigue así, la gobernabilidad se puede complicar y hasta la reelección de Javier Milei quedaría con más obstáculos de los esperados. ¿Y la paciencia? Parece que ya viene bastante finita.
Mientras tanto, el sector que responde a Karina Milei no muestra señales de aflojar. En el Gobierno creen que la discusión seguirá, que los cruces no se van a suturar fácil y que el martes, cuando vuelvan a verse las caras, nadie va a hacer de cuenta que acá no pasó nada. ¿Quién dijo que la mesa estaba servida?

