El Senado tiene previsto seguir esta semana con el debate del llamado Súper RIGI y, de paso, meterle ficha al proyecto del RIIR. La idea es armar un régimen para inversiones relevantes que quedaron en el medio, ni pyme ni gigante con alfombra roja.
La iniciativa la impulsa el jefe del bloque radical, Eduardo Vischi, y se tratará en un plenario de comisiones. Ahí se juntan Presupuesto y Hacienda, Legislación General y Economías Regionales, Economía Social, Micro, Pequeña y Mediana Empresa.
¿A quiénes apunta? A empresas que superan el techo de la mediana empresa tramo 2 y no llegan al RIGI. Para entrar, deberán hacer inversiones productivas por un mínimo de US$12 millones durante los primeros dos años del régimen.
El proyecto toma como base el RIMI y deja afuera las inversiones financieras, de portfolio y los bienes de cambio. En cambio, contempla bienes muebles nuevos, obras ligadas a la producción y sectores estratégicos como riego, eficiencia energética, mallas antigranizo y bienes semovientes.
Entre los beneficios aparecen la amortización acelerada en Ganancias y la devolución anticipada de créditos fiscales de IVA. Si consigue dictamen y pasa el recinto, después irá a Diputados; por ahora, el menú impositivo sigue en discusión y no está para dormirse, ¿no?

