La pulseada por Malvinas sumó un capítulo raro: EEUU estaría mirando con lupa a Gran Bretaña y, si no sube el gasto militar, podría aflojarle el respaldo. Según The Telegraph, la presión apunta al primer ministro Andy Burnham.
La versión dice que Washington quiere que los países de la OTAN lleven su presupuesto de defensa y seguridad al 5% del PBI. Y, si no aparece la plata, no descartan mover fichas diplomáticas. Un tablero de ajedrez bastante picante, la verdad.
En ese clima, también hubo bardo local por el amarre de un buque británico en Ushuaia. Tierra del Fuego protestó y lo calificó de “inadmisible”, mientras el Gobierno respondió que la nave no violó ninguna ley.
Se trata del petrolero VS Promise, que atracó en la terminal fueguina, hoy intervenida por Nación desde enero. Desde la gestión de Gustavo Melella remarcaron que el Reino Unido mantiene la ocupación de las islas y que Ushuaia es un punto clave por su salida al Atlántico Sur y su puerta a la Antártida.
Del lado nacional, el vocero presidencial Adrián Ravier defendió el paso del barco. Dijo que cargó petróleo crudo en la cuenca del puerto Cuyén y que luego pasó por Ushuaia para aprovisionarse; o sea, que venía laburando en la zona y no de paseo. ¿Final abierto o nueva novela diplomática?

