La noticia pegó fuerte en Corralitos, en Guaymallén: Unilever cerró una planta que venía funcionando hacía 62 años y despidió a 60 trabajadores. Para muchas familias de la zona, eso significa quedarse de golpe sin su ingreso y con mucha incertidumbre por delante.
Se trata de la fábrica de vegetales deshidratados que desde 2005 estaba en manos de la multinacional y que abastecía a Knorr. Tenía tres líneas de producción y era una referencia en la industria alimenticia de Mendoza.
Según publicó Los Andes, el lunes la empresa les avisó a los empleados que no se presentaran a trabajar. Desde el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) dijeron que la medida los tomó por sorpresa. Oscar Aciar, titular del gremio, contó que a las 5 de la mañana empezaron a llamar a la gente para avisarle que no fuera.
El gremio sostiene que Unilever se comprometió a pagar las indemnizaciones al 100% y sumar algunos montos extra. Para los trabajadores, eso deja claro que no se trata de una crisis económica, sino de un cambio en la forma de negocio de la empresa.
Todo indica que, de ahora en más, Knorr se va a abastecer con productos importados. En Mendoza, la preocupación pasa por el impacto directo en el empleo y por lo que significa perder otra planta que durante décadas fue parte del entramado productivo local.
La propia empresa aclaró que el cierre no afecta la continuidad de sus operaciones en Argentina ni de la marca Knorr, que seguirá desarrollando y comercializando sus productos en el país.

