Las familias vienen haciendo cuentas finitas y la tarjeta ya no estira como antes. En agosto, la morosidad de los hogares con el sistema financiero quedó en 12,8%, casi igual que en julio.
El dato más claro está en el consumo: el financiamiento con tarjetas bajó por segundo mes seguido. Según el informe del BCRA, eso muestra que muchos hogares ya están al límite, o directamente sin margen para seguir pateando gastos.
El crédito total al sector privado subió 0,7% en términos reales durante agosto, con mejoras en pesos y en moneda extranjera. Pero dentro de ese número más o menos parejo, el consumo familiar mostró otra cara: las tarjetas cayeron 1% y los préstamos personales 0,5%.
En cambio, las líneas con garantía real tuvieron mejor paso. Los hipotecarios crecieron 1,8% real y los prendarios 0,7%, mientras que las empresas también sumaron financiamiento, sobre todo en construcción, comercio y servicios. O sea: para algunos sectores hubo aire, pero para la casa común el bolsillo sigue haciendo agua.
El informe también mostró que la mora general del crédito al sector privado se mantuvo en 7,75%, con las familias bastante más complicadas que las empresas. Y si la tarjeta ya no salva, ¿qué queda para llegar a fin de mes sin hacer malabares?

