La economía se pegó un sacudón en julio y dejó una señal que nadie quería ver. El INDEC informó que el EMAE cayó 2,9% mensual y 1,4% interanual.
Es el peor retroceso mensual desde la pandemia, sacando aquellos meses rarísimos de 2020. Con este número, la idea de una recesión técnica en el tercer trimestre quedó bastante más cerca que lejos.
El golpe se sintió sobre todo en la industria, la construcción y el comercio, tres rubros que mueven bastante la rueda. La industria bajó 4,6%, el comercio 5,1% y la construcción ya venía de un mes flojo, así que el combo fue bravo.
Del lado oficial, Luis Caputo apuntó a factores transitorios como menos gas, lluvias, nevadas y hasta menos horas trabajadas por el Mundial. Pero varios economistas ven un problema más de fondo: salarios que no levantan, crédito que no arranca y consumo que sigue con la lengua afuera.
Encima, la propia foto de este año preocupa: la actividad cayó en cuatro de los siete meses y no aparece un motor claro para levantar. Si agosto y septiembre no rebotan fuerte, el rótulo de recesión puede quedar puesto; ¿quién pone la llave para arrancar la máquina?

