En River no sobra nada y el calendario aprieta. La chance de que Ramón Díaz vuelva antes de 2027 dejó de sonar tan lejana, justo cuando el equipo se juega mucho más que un partido.
El escenario se armó por una mezcla bien futbolera: resultados flojos, dudas sobre Leonardo Ponzio y el Superclásico del 1° de noviembre en la Bombonera cada vez más cerca. ¿Quién dijo que en Núñez no se vive con la calculadora en una mano y la radio en la otra?
Este domingo, el cruce con Belgrano en Córdoba puede ser clave. Si River pierde, la continuidad de Ponzio quedaría más que sensible, porque su cargo interino ya venía bajo la lupa después de una racha que no terminó de despejar las dudas.
En el club aseguran que, si los resultados obligan a revisar el plan, también habrá que escuchar al propio Ponzio. Si no quisiera seguir hasta el final del torneo, la dirigencia tendría que salir a resolver el bardo rápido y sin mucho margen para dormir la siesta.
Mientras tanto, River corre contra el reloj en el Torneo Clausura. Quedan cuatro fechas y la prioridad es meterse en la Copa Libertadores por la tabla anual; si no, deberá salir campeón y primero entrar a los playoffs, donde hoy está afuera. Así está la cosa: o levanta, o el tablero se mueve solo.
La vuelta de Ramón Díaz volvió a ganar espacio después de que Emiliano Díaz contara que su padre había declinado dirigir a Corinthians. También llamó la atención el “me gusta” de Rodolfo D’Onofrio a una publicación sobre ese mensaje, un gesto que no pasó desapercibido en Núñez.
Ramón Díaz lleva 12 años fuera de River, desde el Torneo Final 2014. Por ahora, la idea original era otra, pero en el fútbol los planes duran menos que un suspiro cuando la pelota no entra. Y con Boca cerca, nadie se anima a cerrar la puerta del todo, ¿no?

