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Tensión en Villa El Salvador

Imputan a cuatro por el tiroteo contra una casa en Chimbas y apareció un quinto joven en Tribunales

La Justicia avanzó con la causa por el ataque armado en Villa El Salvador. Cuatro hombres quedaron bajo la lupa y otro se presentó por su cuenta para admitir que escondió las armas.

Imputan a cuatro por el tiroteo contra una casa en Chimbas y apareció un quinto joven en Tribunales

La causa por el feroz ataque a una vivienda de Villa El Salvador, en Chimbas, tuvo este viernes un giro fuerte en Tribunales. La Justicia imputó a cuatro hombres señalados por el tiroteo y por el intento de prender fuego la casa de una familia. Pero la jornada no terminó ahí: un quinto involucrado apareció por sorpresa y decidió dar la cara ante el juez.

Los acusados son Facundo Rodríguez Marcoleta, Julio Rodríguez Marcoleta, Thiago Bajinay y Leonardo Argañaraz. Según la investigación que llevan adelante los fiscales Ignacio Achem y Alejandro Mattar, de la UFI Genérica, habrían atacado la casa de Carlos Maximiliano Páez y de su hijo Azarias Aron Páez como represalia por otro episodio violento. El juez de Garantías Matías Parrón formalizó la investigación penal preparatoria y fijó un plazo de seis meses para seguir juntando pruebas.

A los cuatro les endilgaron los delitos de incendio, portación de arma de fuego de uso civil, daño y amenazas agravadas por el uso de armas. De todos ellos, solo Facundo Rodríguez Marcoleta seguirá detenido. El joven ya cumplía una condena de un año y seis meses en prisión domiciliaria por una causa vinculada al narcotráfico en la Justicia Federal, y ahora el magistrado resolvió sostener esa medida con tobillera electrónica por su condición de reincidente y ante la posibilidad de una pena efectiva.

La gran sorpresa de la audiencia fue Agustín Castro. El joven se presentó de manera voluntaria en Tribunales, acompañado por un familiar, y admitió que recibió y escondió en su casa las armas que, según la pesquisa, se usaron en el ataque. Por esa confesión quedó imputado por tenencia de arma de fuego, aunque recuperó la libertad porque no fue señalado como autor directo del tiroteo. Un movimiento inesperado que sacudió la jornada judicial.

Todo este conflicto tiene un origen claro: el 9 de julio, según una causa ya resuelta, Carlos Maximiliano Páez y su hijo habrían emboscado al remisero Alejandro Rodríguez Marcoleta en calle Benavídez, entre Catamarca y la rotonda de calle Salta. En ese hecho le dispararon en la ingle y lo dejaron gravemente herido. La respuesta llegó horas después, durante la madrugada del 10 de julio, cuando los ahora imputados habrían ido hasta la casa de los Páez, efectuaron varios disparos y arrojaron una bomba incendiaria en la entrada. El artefacto no llegó a causar daños de consideración, pero el expediente sigue creciendo y la tensión judicial, en Chimbas, no afloja.

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