Un condenado en Córdoba pidió seguir preso y dijo que no está listo para volver a la calle
En pleno juicio, un hombre sorprendió al tribunal al pedir que la pena se cumpla en prisión para sostener su tratamiento y evitar recaídas.
Augusto Manuel Pacicco, un técnico en emergencias médicas de 39 años acusado de haber actuado como intermediario en la venta de cocaína en Embalse, Córdoba, dejó a todos descolocados con un pedido fuera de lo común: quiso seguir detenido porque aseguró que no está en condiciones de reinsertarse en la sociedad.
La causa lo ubicó en el centro de una investigación de la Fiscalía Federal N°1 de Córdoba, a cargo de Maximiliano Hairabedian. Según el expediente, conectaba a compradores con vendedores, indicaba dónde conseguir la droga y también orientaba a quienes la ofrecían sobre quiénes querían adquirirla. A cambio, recibía pequeñas cantidades de cocaína que terminaba consumiendo por su adicción.
En una de las audiencias, realizada el 5 de junio, Pacicco habló sin vueltas y contó el peso que arrastra desde hace años. "Consumía cocaína sin control. Desde los 19 años que consumo. Desde que perdí a mi familia caí en las drogas. Perdí a mi mamá, a mi papá y a mi hermano", declaró ante el tribunal. Su relato mostró un cuadro personal muy golpeado, con pérdidas que lo fueron hundiendo cada vez más.
Ese derrumbe también le pasó factura en lo laboral y en lo cotidiano. Perdió su trabajo como prestador del PAMI, donde atendía pacientes a domicilio, quedó en situación de calle y fue detenido en abril de 2025 durante un operativo de la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA). En el juicio, el fiscal pidió una pena de dos años de prisión al considerarlo partícipe secundario del delito de comercio de estupefacientes.
Su defensor, Rodrigo Altamira, reclamó que la condena fuera de ejecución condicional para que pudiera recuperar la libertad, una salida prevista por el Código Penal cuando se trata de una primera condena menor a tres años. Pero en la última audiencia llegó el giro inesperado: el imputado presentó una carta escrita a mano y pidió cumplir la pena tras las rejas.
"No me siento apto para reinsertarme en la sociedad", escribió. También explicó que necesita seguir con tratamiento psicológico y psiquiátrico antes de salir, y sostuvo: "Quiero cumplir con el debido tratamiento psicológico y psiquiátrico para así poder, al término de la condena, salir sin el tormento de ir y firmar todos los meses. Sé que no voy a cumplir con esos requisitos y voy a terminar con captura. Salir y no deber ni un día me parece apropiado". Además, aseguró que no tiene trabajo, vivienda ni un lugar donde vivir, por lo que teme volver a caer.
Su abogado incluso ofreció gestionar un alojamiento transitorio con la defensoría oficial, pero Pacicco mantuvo firme su postura. Cuando el tribunal le dio la última palabra, ratificó el pedido sin dar marcha atrás. Finalmente, los jueces Facundo Zapiola, Cristina Giordano y José Camilo Quiroga Uriburu lo condenaron a dos años de prisión de cumplimiento efectivo. En la misma causa, la mujer para la que hacía las intermediaciones recibió cuatro años y seis meses, mientras que el proveedor que llevaba la cocaína desde Orán, Salta, mediante encomiendas, fue sentenciado a seis años de cárcel.