La droga gana terreno en el mundo y enciende todas las alarmas
Un informe de Naciones Unidas advierte que el negocio narco se expande con tecnología, nuevas sustancias y escenarios de inestabilidad. La cifra de consumidores y la aparición de drogas más potentes ponen el tema en rojo.
La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito difundió un informe que pone la lupa sobre la situación mundial de las drogas y marca un panorama cada vez más preocupante. Según el documento, los traficantes están sacando ventaja de la tecnología, de las rutas cambiantes y del sacudón que vive el escenario internacional para meterse en nuevos mercados. La expansión, advierten, viene con una lógica agresiva y difícil de frenar.
"Hemos sido testigos de un aumento sin precedentes de nuevos tipos de drogas en el mercado y, de forma preocupante, algunas son más potentes o peligrosas que antes", sostuvo Monica Juma, directora ejecutiva de UNODC. La funcionaria también remarcó que el costo humano ya es enorme, con millones de muertes prematuras y años de vida saludables perdidos. A eso se suman economías golpeadas, comunidades destruidas y más violencia, por lo que pidió reforzar la inteligencia, las operaciones conjuntas y la prevención.
El informe estima que en 2024 unas 331 millones de personas consumieron alguna droga, lo que representa el 6,2% de la población mundial de entre 15 y 64 años, frente al 5,2% de 2014. El cannabis sigue al tope de la lista, con 256 millones de usuarios, seguido por los opioides con 63 millones, las anfetaminas con 32 millones, la cocaína con 25 millones y el éxtasis con 21 millones. En paralelo, los decomisos muestran que en 2024 aparecieron cinco veces más tipos de drogas que las producidas antes del 2000.
Otro dato que sacude es el avance de las nuevas sustancias psicoactivas: en 2024 circularon 755, de las cuales 118 fueron reportadas por primera vez. En el mercado de los opioides, la prohibición en Afganistán desde 2022 frenó fuerte la producción de opio y heroína, aunque en Myanmar la cifra trepó de 420 toneladas en 2021 a más de 1.000 en 2025. Aun así, eso no alcanza para compensar la caída afgana, que en 2022 superó las 6.000 toneladas de opio.
La expansión de opioides sintéticos como el fentanilo, los nitazenos y las orfinas hace pensar que los narcos buscan reemplazos a la heroína. El informe advierte que ese corrimiento hacia sustancias sintéticas podría cambiar de manera permanente el negocio mundial y también la forma en que se consumen estas drogas. En paralelo, la metanfetamina ya dejó de ser un problema aislado y se volvió global, con nuevos corredores de tráfico y una presencia creciente en Oriente Próximo y Medio, África y partes de Europa.
El panorama del cannabis también cambió fuerte en los últimos años, en parte por los cambios de percepción y por las políticas de legalización o despenalización aplicadas en varias jurisdicciones, sobre todo en América del Norte. El número de consumidores creció un 40% en la última década y la prevalencia pasó del 3,8% en 2014 al 4,8% en 2024. En tanto, la producción de cocaína siguió en alza y ya supera las 4.000 toneladas en estado puro, empujada por más productividad y más superficie cultivada. El informe cierra con una advertencia clara: el consumo puede derivar en delitos, violencia familiar y más vulnerabilidad, sobre todo cuando se mezclan pobreza, falta de vivienda, salud mental y poco acceso a tratamiento.