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Ciencia forense

Insectos en la escena del crimen: el hallazgo sanjuanino que puede cambiar una causa

Un equipo de San Juan identificó más de 150 especies vinculadas a cuerpos en descomposición y busca afinar las pericias que ayudan a la Justicia a calcular el tiempo de muerte.

Insectos en la escena del crimen: el hallazgo sanjuanino que puede cambiar una causa

Las moscas y los escarabajos, aunque parezca increíble, pueden transformarse en aliados clave para desentrañar un homicidio. Así lo explicó el biólogo forense Fernando Aballay, al detallar una investigación hecha en San Juan que apunta a sumar evidencia científica a las pericias entomológicas usadas en causas penales. El trabajo está a cargo de un equipo encabezado por la licenciada en Biología Ana Romina Cortés Vega, en el marco de su tesis doctoral. La meta es aportar datos sólidos para estimar con más precisión el tiempo de muerte y detectar si un cuerpo fue movido o alterado.

Aballay contó que la descomposición sigue una secuencia biológica donde intervienen distintas especies de insectos. Primero llegan las moscas, que depositan sus huevos sobre el cadáver, y después aparecen las larvas, que consumen los tejidos y abren paso a otros bichos, como los escarabajos. "Si nosotros tenemos un conocimiento biológico de esas especies y un conocimiento taxonómico de esas especies, podemos hacer estimaciones y hacer inferencias entomológicas forenses como el tiempo transcurrido que lleva ese cuerpo en ese lugar y si el cuerpo ha tenido alteraciones, por ejemplo traslado de un ambiente a otro", explicó. En ese punto, remarcó que la información precisa puede ser decisiva para una causa judicial.

El investigador recordó que, durante su tesis de licenciatura, había registrado unas 40 especies asociadas a cuerpos en descomposición en la provincia. Sin embargo, con el avance de los nuevos estudios, el equipo ya superó las 150 especies identificadas. Un número que da cuenta de la riqueza y también de la complejidad del trabajo que se está haciendo en territorio sanjuanino. No es un dato menor: cada especie aporta una pista distinta y puede marcar diferencias en una investigación.

Según explicó, el clima árido de San Juan cambia por completo el comportamiento de la fauna cadavérica. Como los cuerpos pierden humedad más rápido, algunos escarabajos llegan antes de lo esperado. Puso como ejemplo una especie de coleóptero que en Buenos Aires suele aparecer entre los 20 y 30 días de descomposición, pero que en esta provincia puede presentarse ya en el segundo día. También señaló que las moscas verdes detectan un cuerpo expuesto al aire libre con enorme rapidez y pueden empezar a poner huevos en cuestión de minutos, o como mucho dentro de la primera hora.

Para afinar las pericias, el equipo realiza experimentos de descomposición en distintos escenarios: cuerpos expuestos, enterrados, colgados y ocultos bajo diferentes condiciones. La idea es observar cómo cambia la fauna en cada caso y qué señales deja. Con esa información, esperan estimar mejor el tiempo de muerte y establecer si un cadáver permaneció en el lugar o fue trasladado. Aballay advirtió además que la fauna vinculada a la descomposición varía según la región, por lo que consideró fundamental generar datos propios de San Juan que sirvan en causas judiciales locales. Al cierre, también marcó una dificultad que golpea fuerte: la falta de financiamiento nacional. Según indicó, parte del trabajo sigue en pie gracias a un subsidio de la Universidad de Reading, de Inglaterra, y al acompañamiento de la Universidad Nacional de San Juan, el Instituto y Museo de Ciencias Naturales y el CONICET.

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