Diputados empujan un proyecto para blindar al sistema científico
Tras el respaldo de la Corte a las universidades, la oposición avanzó con una propuesta para recomponer fondos, salarios y frenar la sangría de personal en ciencia y tecnología.
Después del fallo de la Corte Suprema que le dio aire a las universidades nacionales, un grupo de diputados salió a mover fichas y presentó un proyecto para reforzar el sistema científico argentino. La idea apunta a crear un régimen de sostenibilidad y protección para los organismos públicos de ciencia y tecnología, en medio de un clima de preocupación por el desgaste de los recursos para investigar. En criollo: buscan poner un freno antes de que el deterioro siga haciendo estragos.
La propuesta no se queda corta y plantea una recomposición presupuestaria para las instituciones estatales, además de una actualización salarial para el personal del sector. También incluye la regularización de cargos que siguen vacantes y la prohibición de nuevos despidos. Los impulsores del texto sostienen que hoy existe un faltante de 4.922 trabajadores en los organismos científicos nacionales, cifra tomada de estudios elaborados en 2016 durante el Plan de Modernización del Estado de la gestión de Mauricio Macri.
El expediente ya cayó en la Comisión de Ciencia, que preside el diputado del PRO Martín Yeza, un espacio que este año apenas tuvo movimiento en los plenarios donde salió dictamen sobre el llamado Súper RIGI. Como respaldo técnico, el proyecto también toma un informe difundido en mayo de 2026 por el Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación. Ese trabajo marca que los salarios del sector científico acumulan una pérdida del 3,8% en lo que va del año.
El panorama en CONICET aparece todavía más apretado: según ese mismo informe, las remuneraciones quedaron 40,8% por debajo de los valores de noviembre de 2023. Y a eso se suma el golpe presupuestario, porque la función Ciencia y Tecnología dentro del Presupuesto 2026 muestra una baja interanual del 8,2% hasta mayo. La proyección, además, no trae alivio: si no cambia nada, el año podría cerrar con una caída real del 10,6%.