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Violencia de género

Condena firme en Zonda: dos años de cárcel por una brutal agresión que no pudo taparse

La Justicia sanjuanina sentenció a un hombre por golpear y amenazar a su pareja en marzo. Aunque la mujer no declaró en el juicio, la prueba reunida fue suficiente para sostener la acusación.

Condena firme en Zonda: dos años de cárcel por una brutal agresión que no pudo taparse

La causa sacudió a San Juan y terminó con una condena que marca un precedente fuerte. Mario Alberto Campillay fue sentenciado a dos años de prisión efectiva tras ser hallado responsable de agredir y amenazar a su pareja en Zonda. La resolución judicial se dictó aun cuando la denunciante no llegó a prestar testimonio en el debate oral. El tribunal sostuvo la acusación con una reconstrucción sólida de los hechos y ordenó que el condenado siga detenido hasta que el fallo quede firme.

La investigación, impulsada por la UFI CAVIG, reunió informes médicos, actuaciones policiales, pericias interdisciplinarias y otras pruebas que permitieron armar el rompecabezas de lo ocurrido. Los delitos atribuidos fueron lesiones leves agravadas por el vínculo y por haberse dado en un contexto de violencia de género, además de amenazas simples. Todo apuntó a un escenario de sometimiento que venía de antes y que se volvió insostenible en marzo de este año.

Según quedó acreditado en el expediente, la pareja convivía desde hacía tiempo en una vivienda de Zonda y la mujer atravesaba episodios reiterados de golpes y maltrato psicológico. El ataque que detonó la denuncia fue especialmente violento: el hombre la golpeó con un objeto contundente, la estranguló hasta dejarla inconsciente por un momento y siguió con la agresión. Después la inmovilizó, la humilló y le dijo que podía matarla. En medio del terror, la víctima logró escapar y refugiarse en la casa de una vecina, aunque luego el agresor consiguió que regresara antes de que intervenga la policía.

Uno de los puntos más delicados del juicio fue la ausencia de la denunciante en la sala. Fue citada tres veces y en dos oportunidades se pidió ayuda de la fuerza pública para asegurar su presencia, pero no hubo caso. Aun así, el proceso siguió adelante con el respaldo de otros elementos probatorios. Los especialistas del equipo interdisciplinario de CAVIG explicaron ante el tribunal cómo funciona el ciclo de la violencia y por qué muchas víctimas no logran sostener la denuncia o presentarse a declarar. El fallo dejó un mensaje claro: cuando la prueba es consistente, la Justicia puede llegar a la verdad aunque la voz de la víctima no esté en la sala.

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