San Juan y Mendoza se unen para empujar al Torrontés al centro de la escena
Con apoyo del CFI, COVIAR y las dos provincias, bodegas y enólogos empezaron a trazar una campaña para darle más vuelo al varietal blanco más representativo del país.
Durante la tarde del miércoles 24 de junio se realizó una jornada de debate e intercambio con referentes, bodegas y enólogos, junto a la Agencia Creativa, para empezar a diseñar una campaña de promoción comercial del Torrontés. La movida se dio dentro del Programa de Promoción y Posicionamiento del Torrontés, con la idea de ordenar el trabajo y salir a buscar al consumidor con una propuesta más fuerte. En criollo: quieren que esta cepa autóctona gane terreno y se meta de lleno en la conversación grande del vino argentino.
El plan apunta a convertir al Torrontés en la variedad blanca icónica del país, aprovechando el buen momento que atraviesa el consumo de vinos blancos. Para eso, habrá un relevamiento en territorio y después una campaña mediática pensada para llegar de lleno al público. La estrategia cuenta con la coordinación de COVIAR, el financiamiento del CFI y el acompañamiento de los gobiernos de San Juan y Mendoza. El objetivo es ambicioso, pero no suena descabellado: que el Torrontés logre entre los blancos lo que el Malbec consiguió entre los tintos.
La agenda ya está en marcha. El 23 de junio se hizo el primer taller en Mendoza y al día siguiente la misma dinámica se replicó en San Juan. La recorrida seguirá por La Rioja, Salta, Catamarca y Jujuy, donde se repetirán encuentros con el mismo formato. En la provincia, participaron voces bien distintas del sector, que sumaron miradas técnicas y comerciales para darle forma a la campaña que viene.
Desde Calingasta, el ingeniero Simón Tornello, dueño del proyecto 35.5, aportó su visión técnico-comercial. Por el Valle de Tulum, Emiliano Lorenzo, copropietario del proyecto Casimiro, puso sobre la mesa una mirada más técnica sobre la variedad y sus posibilidades de crecimiento. El cierre estuvo a cargo de Matías Putruele, de Bodega Putruele, quien repasó la experiencia de su bodega en la difusión del varietal a lo largo del tiempo. "El objetivo particular del programa es posicionar al Torrontés como la variedad icónica de los blancos argentinos, así como el Malbec lo es para los tintos", sostuvo Juan Carlos Hidalgo, director de Desarrollo Vitivinícola del Ministerio de Producción, Trabajo e Innovación.
La apuesta no es menor: el Torrontés es la variedad blanca más producida y comercializada de la Argentina, y además tiene el plus de ser una cepa autóctona, nacida del cruce de variedades ancestrales en suelo argentino. Ese diferencial le suma peso en un mercado global cada vez más competitivo. En zonas como Calingasta, las variedades criollas ya son parte del presente vitivinícola, mientras que en el Valle de Tulum también hay proyectos que trabajan en esa misma línea. Con ese respaldo, el programa busca instalar al Torrontés en la cabeza del consumidor y darle el lugar que, por historia y calidad, viene reclamando hace rato.