Vecinos bajo fuego en Chimbas y condena en tiempo récord para padre e hijo
La Justicia cerró una causa por un violento ataque en el barrio Tránsito de Oro. Juan Manuel Echegaray y Thiago Valentín Echegaray admitieron los hechos y recibieron penas condicionales.
Un episodio de una violencia tremenda sacudió al barrio Tránsito de Oro, en Chimbas, y terminó con una salida judicial por juicio abreviado. La investigación quedó en manos del fiscal Fernando Bonomo y la ayudante fiscal Lucía Escudero, que llevaron adelante la causa hasta su cierre. En la audiencia final, Juan Manuel Echegaray y su hijo Thiago Valentín Echegaray aceptaron su responsabilidad. El expediente se resolvió con condenas de prisión condicional para ambos.
Según el acuerdo homologado, Juan Manuel Echegaray recibió una pena de tres años de prisión condicional, mientras que Thiago Valentín Echegaray fue condenado a dos años y seis meses bajo la misma modalidad. Los dos fueron juzgados por portación ilegal de arma de fuego, lesiones y amenazas, en concurso real. Todo arrancó por un conflicto vecinal que escaló en cuestión de minutos y terminó en una escena de altísima tensión. Lo que empezó con un cruce verbal terminó con disparos, corridas y vecinos buscando resguardo como podían.
La reconstrucción del hecho indica que uno de los damnificados estaba con familiares cerca de una vivienda del barrio cuando Thiago Echegaray se acercó y lo amenazó de muerte. Incluso, le habría dicho que iba a buscar un arma para dispararle, una frase que dejó a todos helados. Después, los vecinos fueron hasta la casa de los Echegaray para hablar con la madre del joven e informar lo que había pasado. Pero la situación se desmadró aún más cuando vieron movimientos que encendieron todas las alarmas.
De acuerdo con la investigación, el joven tomó un arma de fuego y su padre le pidió que se la acercaran, para luego aparecer también armado. Desde ahí, la secuencia se volvió desesperante: los vecinos intentaron irse y ambos acusados les dispararon con armas distintas. Las víctimas alcanzaron a esconderse detrás de una camioneta estacionada y así evitaron ser alcanzadas por los proyectiles. La violencia siguió con golpes y agresiones físicas contra varias personas que estaban en el lugar.
Una de las mujeres terminó con heridas serias tras recibir un golpe con la culata de un revólver, lo que le provocó un corte en el rostro y la pérdida de piezas dentarias. Otras personas sufrieron hematomas y golpes durante el mismo ataque. Además, una víctima denunció que fue apuntada con un arma mientras la amenazaban de muerte junto a su hijo. El menor también habría sido intimidado cuando le dirigieron las armas al pecho y a la cabeza, según quedó acreditado en la causa.
El episodio cerró con la llegada de varios móviles policiales. Cuando vieron a los efectivos, los acusados intentaron meterse en la vivienda y esconder las armas, pero no les salió. Los uniformados lograron entrar, detener a los dos y secuestrar un revólver y una pistola de fabricación casera, que quedaron como prueba clave. Con el acuerdo ya homologado, la causa quedó terminada, aunque las condenas condicionales seguirán atadas al cumplimiento de las reglas de conducta fijadas por la Justicia.