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Pulso caliente en el Senado

Adorni mueve fichas en la Rosada y crece la pelea por el control político de la Cámara alta

El jefe de Gabinete recibirá a senadores libertarios en tres tandas mientras se recalienta la disputa interna. Patricia Bullrich se despega de la jugada y en el oficialismo ya se cruzan por la estrategia a seguir.

Adorni mueve fichas en la Rosada y crece la pelea por el control político de la Cámara alta

Manuel Adorni se verá con senadores de La Libertad Avanza en tres tandas distintas, en su despacho de la Casa Rosada. La decisión se tomó este fin de semana junto al entorno más cercano de Karina Milei, con la idea de dar sus explicaciones sobre la situación política que lo tiene en la mira por el pedido de interpelación impulsado desde la oposición. En el Gobierno buscan ordenar la tropa, pero el clima viene espeso y nadie disimula que hay fuego cruzado.

Los encuentros serán a las 11.30, a las 13 y a las 16 horas, y no se descarta que haya fotos en algunas de las reuniones. Todo ocurrirá antes de la Labor Parlamentaria prevista para las 18 en el Congreso, donde el bloque que responde a Patricia Bullrich intentará cambiar lo que se habló la semana pasada. En aquella oportunidad, se había acordado que la interpelación a Adorni se trataría por mayoría absoluta; ahora empujan para que haga falta una mayoría de dos tercios de los presentes.

En ese marco, Bullrich confirmó que no irá a ninguno de los encuentros en la Rosada porque está enfocada en la estrategia parlamentaria. También se corrió la misma línea entre dirigentes como Luis Juez, de Córdoba, y Francisco Paoltroni, de Formosa, que vienen marcando diferencias a cielo abierto sobre el respaldo de Javier Milei a su jefe de Gabinete. La interna está a la vista y ya no se disimula ni un poco.

Entre los senadores convocados tampoco abunda el entusiasmo. "No sé qué pretende. Yo no tengo nada que escuchar, sinceramente. Iré, escucharé y me volveré al Senado", soltó una voz fuerte del bloque que tenía previsto ir al encuentro. Además, hay bastante escepticismo sobre la posibilidad de que la reunión deje una foto política prolija, porque varios sienten que la movida puede terminar siendo más un gesto de blindaje que una señal de trabajo real.

La disputa no se agota ahí. Adorni también quiere medir cómo sigue la agenda legislativa del Senado, que quedó frenada por la avanzada opositora. En esa lista aparecen los pliegos judiciales que impulsa Juan Bautista Mahiques, el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada redactado en el área de Federico Sturzenegger y la reforma electoral que pidió priorizar Javier Milei. Todo quedó en pausa, mientras la pelea por la interpelación ocupa el centro de la escena y tapa cualquier otra discusión.

En paralelo, dentro del oficialismo también pisan fuerte Diego Santilli y Eduardo "Lule" Menem, que vienen moviéndose para sumar apoyos y aceitar contactos con distintos bloques. Ese avance fue leído por varios como una intromisión en el terreno que Bullrich venía manejando en el Senado. En el círculo de la hermana presidencial ya reconocen que quieren tener más peso en esas negociaciones y no dejarle todo el manejo a la jefa de bloque.

La tensión subió todavía más porque en el sector de Karina Milei le reprochan a Bullrich haber aceptado que la interpelación pudiera avanzar con mayoría absoluta y no con dos tercios. También pesan sus últimos desmarques respecto de la Casa Rosada, como el sostén a Adorni y su negativa a rechazar el pliego de la jueza María Verónica Micheli. Del otro lado, en el entorno de la senadora responden con ironía y aseguran que están concentrados en seguir trabajando, mientras observan que la pulseada por el Senado recién arranca y puede escalar todavía más.

El punto más caliente pasa por el proyecto de resolución que empuja el jefe del bloque kirchnerista, José Mayans, para avanzar con la interpelación a Manuel Adorni. La discusión gira en torno a si, al no tener dictamen, necesita o no una mayoría de dos tercios para llegar al recinto. La semana pasada parecía que ese criterio había quedado claro, pero la reinterpretación que acompañó Bullrich junto a Mayans desordenó todo y dejó a varios aliados con bronca. Si el oficialismo logra retroceder y llevar la discusión a esa exigencia, ganará tiempo; pero para eso necesita juntar a sus 21 senadores y sumar entre tres y cuatro respaldos más. Aun así, el conflicto seguirá abierto y la próxima parada será la comisión de Asuntos Constitucionales, presidida por el oficialista Agustín Coto, de Tierra del Fuego.

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