Suben los productos listos para usar y aflojan los insumos para producir
En mayo, las compras externas mostraron una foto bien marcada: más bienes terminados y menos piezas para fabricar, en medio de una actividad económica que sigue floja.
El superávit comercial de mayo volvió a marcar un número fuerte, empujado por el buen momento exportador del sector energético, pero también por un contexto interno que sigue sin levantar cabeza. En ese escenario, las importaciones tocaron uno de sus niveles más bajos en un año y medio, con una caída que pegó especialmente en las compras ligadas a la producción. En total, las importaciones sumaron unos u$s6.033 millones en el quinto mes del año.
Ese registro implicó una baja mensual del 2,5% y dejó al dato desestacionalizado del INDEC en mínimos desde diciembre de 2024, salvo por enero de este año. Lo llamativo es que, aun con precios de importados en alza del 7,6%, las cantidades compradas se desplomaron 13,6%. Desde Equilibra remarcaron que las compras vinculadas a la producción cayeron por séptimo mes seguido (-16%) y que las de consumo también retrocedieron (-3,1%), una señal clara de demanda interna apagada.
La Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia puso el foco en una dinámica que ya se vuelve cada vez más visible: los insumos productivos, sin contar energía, están 20% por debajo de 2023, mientras que los bienes finales, donde entran consumo, vehículos y compras por courier o "puerta a puerta", están casi 70% por encima. En otras palabras, el agregado total tapa un cambio de fondo: se compran más productos terminados y menos piezas para fabricar acá. Eso, claro, no pasa gratis para la industria local ni para el empleo.
Los economistas coinciden en que la explicación ya no pasa tanto por la incertidumbre electoral de meses atrás, sino por la debilidad de la actividad. Abeceb señaló que ningún segmento de las importaciones creció en cantidades y que casi todos cayeron en valores, reflejando un mercado interno muy quieto. Hacia adelante, algunos analistas creen que el segundo semestre podría traer algo de aire para la industria y el consumo, lo que achicaría el superávit comercial. Jorge Neyro sostuvo que las compras de mayo se definieron meses antes de llegar al país y que probablemente mejoren si la economía toma más velocidad.
La merma importadora dejó en mayo un ahorro de u$s455 millones frente al mismo mes del año pasado. De ese total, u$s374 millones se explican por la menor compra de piezas y accesorios de bienes de capital, sobre todo insumos para equipos de transporte. Neyro deslizó que eso podría tener relación con la reestructuración del sector automotriz, donde varias terminales dejaron de fabricar vehículos livianos en el país para enfocarse más adelante en pick-ups. En ese medio tiempo, cae la producción local y también se desploman las importaciones de autopartes.
Del otro lado, los bienes terminados vienen ganando terreno desde la llegada de Javier Milei al Gobierno. Las compras puerta a puerta crecieron 84,4% interanual en mayo y marcaron un máximo para ese mes en dólares constantes, según Analytica. La consultora también destacó que en 2026 ya acumulan u$s518 millones, con un salto del 113,2% anual. Aunque todavía pesan poco en el total, ya se meten entre las categorías más relevantes y muestran el nuevo mapa de la canasta importadora argentina: más productos listos para usar y menos insumos para fabricar en casa.