Las cadenas globales vuelven a mirar a la Argentina con inversiones millonarias
El empuje de Vaca Muerta, la minería, la logística y el turismo premium reactivó el interés de los grandes grupos hoteleros, que ya proyectan desembolsos por más de u$s500 millones.
Argentina volvió a meterse en el radar de las grandes cadenas hoteleras del mundo y la señal es clarita: hay proyectos en marcha por más de u$s500 millones para los próximos cinco años. Después de un tiempo de inversiones más tibias, los grupos internacionales volvieron a poner fichas en el país, empujados por un combo que cambió el mapa de la demanda. Ya no pesa solo el turismo, sino también el avance de Vaca Muerta, la minería del norte, los polos industriales y los destinos premium que atraen visitantes con buen poder de gasto. Hoy funcionan más de 220 hoteles operados por cadenas nacionales e internacionales y hay más de 80 proyectos en distintas etapas de desarrollo.
El cambio de fondo es grande. Durante años, la hotelería vivió casi atada a la temporada turística, pero ahora una porción cada vez más importante de la ocupación llega por ejecutivos, técnicos, ingenieros, contratistas y proveedores ligados a la energía, la minería, el agro y los servicios. Por eso, ciudades como Neuquén, Añelo, Bahía Blanca, Salta, Catamarca y San Juan empezaron a aparecer en los planes de expansión de cadenas que antes miraban sobre todo a Buenos Aires, Mendoza, Bariloche o Iguazú. En ese escenario, las empresas ven una oportunidad difícil de encontrar en otros puntos de América Latina: demanda en crecimiento, poca presencia de marcas internacionales y margen para seguir ganando terreno.
El grupo que más acelera es Grupo Hotelero Albamonte (GHA), operador de las marcas Howard Johnson y Days Inn en Argentina. La compañía ya tiene 42 hoteles operativos y suma otros 17 proyectos en construcción o desarrollo, con la mira puesta en llegar a unas 80 propiedades distribuidas en todo el país. Entre ambas marcas, la inversión supera los u$s150 millones y se reparte entre provincias como Buenos Aires, Neuquén, Río Negro, Mendoza, Santa Fe y Entre Ríos, además de varios puntos turísticos de la Patagonia. La jugada más reciente fue la apertura del Howard Johnson Hotel Resort & Convention Center Bahía Blanca, un emprendimiento que demandó cerca de u$s20 millones y se convirtió en el primer hotel de una cadena internacional en ese mercado. El complejo se levantó sobre un predio de unos 16.000 metros cuadrados, con 4.600 metros cuadrados cubiertos, habitaciones de categoría superior, restaurante, spa, gimnasio, piscina climatizada, estacionamiento con cargadores eléctricos y un centro de convenciones pensado para congresos y eventos empresariales.
Durante la inauguración, Alberto Albamonte remarcó que la apertura trasciende al propio hotel. "La llegada de esta cadena permitirá ampliar la proyección turística y corporativa de la ciudad marcando un paso importante para el posicionamiento local dentro del mercado hotelero global", sostuvo. También explicó que Bahía Blanca empezará a figurar en los sistemas internacionales de reservas que usan agencias, aerolíneas y operadores turísticos. Según dijo, "al ser el primer hotel internacional, la ciudad tendrá presencia en los sistemas globales de distribución que utilizan agencias, compañías aéreas y operadores turísticos". En paralelo, el grupo mantiene proyectos en San Martín de los Andes, Cinco Saltos, General Pico, Rosario, Paraná y otras localidades cercanas a Vaca Muerta, donde la demanda corporativa sigue firme por el movimiento del petróleo y el gas.
La movida no se queda ahí. Hilton ya opera más de 10 hoteles en Argentina y trabaja en nuevos desarrollos vinculados tanto al turismo internacional como al negocio corporativo. Sus inversiones proyectadas podrían superar los u$s100 millones y tienen a Mendoza, la Patagonia y ciudades atadas a la expansión energética entre sus focos principales. Marriott, que hoy cuenta con alrededor de 15 establecimientos en el país, también pisa el acelerador con nuevas aperturas y la incorporación de hoteles ya existentes bajo sus marcas. En su caso, los desembolsos previstos superan los u$s100 millones y apuntan fuerte al segmento premium, con Mendoza como uno de los mercados más tentadores por el crecimiento del turismo enológico, gastronómico y de lujo.
La francesa Accor, dueña de marcas como ibis, Mercure y Novotel, también avanza con nuevos desarrollos. Opera más de 15 hoteles en Argentina y proyecta inversiones superiores a los u$s50 millones, con una estrategia que combina hoteles económicos y de gama media para turismo y viajes de trabajo. Uno de sus planes más avanzados es un nuevo ibis en Ushuaia, una plaza que viene creciendo con fuerza por el turismo internacional y los cruceros antárticos. A eso se suma Meliá Hotels International, que anunció cinco nuevos establecimientos en el país, con inversiones cercanas a los u$s70 millones distribuidas entre Buenos Aires, Mendoza, Salta y Ushuaia. Entre las novedades aparece Zel, la marca desarrollada junto a Rafael Nadal, además de propuestas de lujo bajo los sellos Gran Meliá y The Meliá Collection. También Wyndham Hotels & Resorts sigue ampliando su red: opera más de 55 hoteles en distintas provincias y maneja una cartera de proyectos y ampliaciones cercana a los u$s80 millones.
Para los desarrolladores inmobiliarios, asociarse con una cadena internacional no significa solo poner un nombre conocido en la fachada. Implica entrar a sistemas globales de reservas, programas de fidelización con millones de usuarios, estándares internacionales y una capacidad de venta muy difícil de lograr por cuenta propia. Con el turismo receptivo, la energía, la minería, la logística y el agro empujando al mismo tiempo, la demanda dejó de depender tanto de la estacionalidad. Mientras destinos como Mendoza, Bariloche, Iguazú y Ushuaia siguen aportando visitantes, plazas como Neuquén, Bahía Blanca, Salta, Catamarca y San Juan suman movimiento corporativo durante todo el año. Con más de 80 proyectos en marcha y una inversión que ya supera los u$s500 millones, la Argentina volvió a ser una de las apuestas más tentadoras de la hotelería regional.