Acuerdo entre Washington y Teherán busca bajar la bronca y reactivar Ormuz
El entendimiento ya rige y abre una ventana de 60 días para cerrar una salida definitiva. También apunta a normalizar una ruta clave para el petróleo y el gas del mundo.
En una jugada de alto voltaje, Donald Trump firmó en el Palacio de Versalles un memorándum con Irán para frenar el conflicto en Medio Oriente, ordenar otra vez el paso por el estrecho de Ormuz y abrir una nueva ronda de charlas sobre el programa nuclear iraní. El texto ya está en vigencia y fija un plazo de 60 días para que las partes lleguen a un acuerdo definitivo. La firma se dio en Francia, en el marco de la cumbre del G7, y con cena incluida junto a Emmanuel Macron.
Del lado iraní, Masoud Pezeshkian se sumó de manera remota al entendimiento, aunque no se informó desde dónde. El pacto aparece como un giro fuerte en un escenario marcado por meses de choques y por el golpe económico que dejó la interrupción del tránsito en esa vía estratégica. No es un detalle menor: por Ormuz pasa una parte decisiva del petróleo y del gas natural licuado que se mueve en el comercio mundial, así que cualquier traba ahí hace ruido en los mercados y en los precios de la energía.
Entre los puntos centrales, el memorándum establece el cese inmediato y permanente de las acciones militares entre las partes y sus aliados. También ordena que Teherán vuelva a garantizar el paso seguro de los buques comerciales hacia el golfo Pérsico y el mar de Omán, mientras Washington empezará a levantar el bloqueo naval sobre los puertos iraníes. La normalización será gradual y dependerá de tareas operativas y de seguridad, entre ellas el retiro de minas en la zona, un trabajo que deberá completarse en un máximo de 30 días.
La reapertura de Ormuz es, sin dudas, el corazón del acuerdo. Antes de la guerra, por ese corredor circulaba cerca del 20% del petróleo y del gas natural licuado comercializado en el planeta, lo que explica el cimbronazo que generó su cierre. Además, el pacto prevé que Irán mantenga durante los próximos 60 días la libre circulación de buques mercantes y que, en ese mismo lapso, arranque conversaciones con Omán y otros países del Golfo para definir cómo se administrará y qué servicios tendrá el estrecho de acá en adelante.