El Senado pateó la sesión, pero Adorni sigue en la mira para la semana que viene
El oficialismo ganó tiempo en el Senado, aunque la interpelación al jefe de Gabinete quedaría encaminada para el 25 de junio. Si avanza, la discusión del 2 de julio puede subir todavía más la temperatura.
Después de varias horas de tironeos, el oficialismo y sus aliados en el Senado lograron frenar para más adelante la sesión que estaba prevista para mañana. El centro de la discusión fue el pedido para interpelar al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, una jugada que dejó el clima bien cargado en la Cámara alta. La postergación no desactiva el conflicto: apenas le da aire al Gobierno antes de otra semana que promete venir pesada.
Todo indica que el jueves 25 de junio se aprobaría el mecanismo para citar al funcionario y dejarlo cara a cara con la oposición el 2 de julio. Ese día, Adorni no solo tendría que responder preguntas desde el arranque, sino que además podría quedar expuesto a una eventual moción de censura si no conforma a los bloques opositores. La tensión quedó a flor de piel y, según admitieron en los pasillos, el acuerdo llegó al límite de la desprolijidad.
En la reunión hubo cruces, opiniones encontradas y hasta una senadora que se retiró visiblemente ofuscada. Mientras tanto, algunos legisladores esperaban a los jefes de bloque en Labor Parlamentaria, en una escena que dejó en claro que el tema venía torcido desde el arranque. Finalmente, oficialismo y dialoguistas terminaron imponiéndose sobre un kirchnerismo que amagaba con bajar igual al recinto en las próximas horas, casi como una autoconvocatoria.
Con el camino ya marcado, el cristinismo aflojó y dejó correr la negociación. Para que avance la interpelación y, si llegara el caso, una moción de censura, se necesita mayoría absoluta en el recinto: 37 votos. A esta altura, en el Senado dan por hecho que ese número está blindado, por lo que se corrió el informe de gestión de Adorni. El funcionario irá a la Cámara alta, pero primero deberá bancarse el ida y vuelta con la oposición y, si no logra salir bien parado, enfrentar una posible embestida política el mismo 2 de julio.
En paralelo, Patricia Bullrich intentará aprovechar esta ventana para destrabar antes del jueves 25 el demorado proyecto sobre propiedad privada que impulsa Federico Sturzenegger. Pero los aliados ya le recortaron la iniciativa y piden más cambios, así que el panorama tampoco está tranquilo por ese lado. En la Casa Rosada, además, no cayó bien la demora de Adorni para avisar formalmente que asistiría al Senado: recién lo hizo anoche, cuando los bloques venían esperando desde mayo, y eso terminó de cansar a varios dialoguistas que no quieren gastar energías en ayudar al mileísmo.