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Ganancias en la mira

Desde julio, el impuesto podría arrancar cerca de $2,9 millones para un soltero

Si junio cierra con una inflación en torno al 2%, el piso para empezar a tributar Ganancias volverá a moverse. El nuevo mínimo alcanzaría a los trabajadores sin hijos con ingresos netos cercanos a los $2,9 millones.

Desde julio, el impuesto podría arrancar cerca de $2,9 millones para un soltero

Si la inflación de junio termina rondando el 2%, el semestre cerraría cerca del 16,5%/17% y eso movería otra vez el mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias. En criollo: el piso para empezar a pagar subiría desde julio y quedaría bastante más arriba que el actual. Para un trabajador soltero y sin hijos, el ingreso neto alcanzado se acercaría a los $2,9 millones.

Este ajuste no sale de la nada. Responde a la última modificación del tributo, que ató las escalas y deducciones a la inflación del semestre anterior. Según estimaciones privadas, junio volvería a mostrar una suba por encima del 2%, después del 2,1% registrado en mayo. Si se confirma ese número, la cuenta semestral terminaría empujando los valores de Ganancias para el próximo tramo.

Hoy, el piso mensual para empezar a tributar está en $2.490.037,88 netos, lo que equivale a unos $3.000.046 brutos para quienes no tienen cargas de familia. Con la actualización, el bruto pasaría a rondar los $3,49 millones. Así quedaría el esquema estimado desde julio: soltero sin hijos, bruto de $3.495.000 y neto de $2.900.000; casado sin hijos, bruto de $4.062.000 y neto de $3.371.000; casado con dos hijos, bruto de $4.644.000 y neto de $3.847.000.

Hay otro punto que no hay que perder de vista: Ganancias es un impuesto anual. Por eso, puede pasar que algunos empleadores hayan descontado de más en la primera parte del año, cuando el mínimo no imponible y las escalas estaban más bajos. Según explicó Sebastián Domínguez, CEO de SDC Asesores Tributarios, "el empleador realiza la restitución con la declaración anual en abril del año siguiente". O sea, si hubo retenciones de más, la devolución puede llegar después.

En paralelo, ARCA viene apretando el ojo sobre las deducciones que cargan los empleados en relación de dependencia. El foco está puesto en posibles excesos en los montos declarados y en gastos que no siempre cierran. Entre las deducciones más comunes aparecen esposa, hijos, hijos con discapacidad y alquileres, pero también se pueden sumar algunos gastos específicos, como vestimenta, siempre que el trabajador esté obligado a usar una indumentaria determinada y la empresa no se haga cargo. Justamente ese rubro es uno de los que más sospechas despertó, con casos de empleados jerárquicos que llegaron a declarar gastos por $31 millones.

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