River mete tijera: los borrados que no se vayan, entrenan aparte
La dirigencia puso el tema sobre la mesa y avisó que no habrá contemplaciones con los futbolistas que queden afuera del plan. En Núñez se viene una limpieza fuerte, con varias salidas en carpeta y refuerzos en marcha.
River encaró una reestructuración de peso en su plantel y Stefano Di Carlo fue clarito: los jugadores que no entren en la idea de Eduardo Coudet deberán buscar salida. En una reunión de Comisión Directiva, el presidente confirmó que cerca de 15 futbolistas dejarán el club y dejó en claro que, si alguno se planta, la respuesta será dura. "Alguno que no quiera salir, que puede pasar, entrenará de manera aislada en doble o triple turno", lanzó sin vueltas.
La postura de la dirigencia no deja lugar para demasiadas vueltas. Di Carlo aseguró que no habrá "pasividad ni quietud" en este proceso y remarcó que el club va a "apartar al jugador lo que sea necesario" si se resiste a una transferencia, un préstamo o una rescisión. La movida forma parte del plan que encabeza el director deportivo Pablo Longoria, con la idea de bajar la masa salarial y armar un equipo más corto, pero más competitivo, para la Copa Sudamericana, la Copa Argentina y el Torneo Clausura.
El propio presidente explicó que el mercado se va a mover en dos tiempos: primero, las prioridades urgentes pensando en la pretemporada en España; después, otra tanda cuando termine ese tramo, aprovechando el receso largo que dejará el Mundial. "Este equipo no va a existir como tal; con 15 salidas, el punto de partida no será el mismo", advirtió, marcando que el recambio será profundo y sin medias tintas.
Entre los nombres que aparecen con más chances de irse figuran Paulo Díaz, Kevin Castaño, Giuliano Galoppo y Maximiliano Salas. En varios casos, en Núñez ya asumen que será difícil recuperar lo invertido, según informó Agencia Noticias Argentinas. Salas llegó en 2025 por una cláusula cercana a los ocho millones de euros, mientras que Castaño demandó una inversión superior a los 12 millones de euros. También complican las salidas de Fabricio Bustos y Paulo Díaz, por sus contratos altos y una reventa que hoy aparece bastante limitada.
Di Carlo defendió haber contado públicamente la magnitud de la limpieza, pese a las críticas por una posible pérdida de valor de mercado. "Todos saben lo que valen los jugadores de River, más allá de las declaraciones", respondió. Mientras tanto, el club no se duerme y también avanza con refuerzos: ya cerró la llegada de Nicolás Otamendi, negocia por Mauro Arambarri y sigue abierta la chance de sumar a Ángel Correa.