La clase media ajusta cada compra: menos súper, envases chicos y una guerra de ofertas
Con la plata más medida que nunca, los hogares cambian hábitos y obligan a las marcas a pelear cada ticket. El consumo masivo sigue flojo y el panorama no afloja.
El primer semestre de 2026, que ya entra en su tramo final, deja una postal que preocupa a analistas y empresarios: los números macro muestran cierta mejora, pero en la caja del súper la historia es otra. En los comercios de barrio y en las góndolas, el consumo sigue sin levantar cabeza. La gente va con la calculadora en la mano y compra apenas lo justo, tratando de estirar el sueldo hasta donde dé.
De acuerdo con el último informe "Consumer Insights" de Worldpanel by Numerator, al que accedió iProfesional, el consumo masivo cerró el primer trimestre con una baja interanual del 1,5%. La caída es menor que la de 2025, pero igual deja en claro que el mercado sigue partido y que el ánimo de recuperación se enfrió bastante. Hoy, 3 de cada 10 hogares dicen que tienen serias dificultades para llegar a fin de mes, y el grupo que apenas cubre lo esencial trepó del 29% al 36% en un año.
La tensión también pegó en las expectativas. Hace doce meses, casi la mitad de los argentinos, el 48%, esperaba mejorar sus cuentas; ahora apenas el 31% conserva esa ilusión. Mientras tanto, el crecimiento económico quedó concentrado en algunos sectores que todavía no derraman sobre el consumo masivo. Encima, gastos que no se pueden patear, como transporte, vivienda y servicios, se llevaron una porción cada vez más grande del presupuesto familiar.
Para no aflojar tanto el consumo, los hogares cambiaron la forma de comprar. La principal jugada fue espaciar las visitas al súper: la frecuencia cayó un 5,4% en el primer trimestre. Ya no se recorre la góndola por costumbre; se entra con una lista bien cerrada para esquivar compras impulsivas. En ese contexto, crecieron los canales de cercanía, los autoservicios y las farmacias, mientras que el canal moderno, con hiper y supermercados, quedó atado a las promociones. Sin ofertas fuertes, su volumen caería casi un 11%.
En paralelo, los autoservicios independientes ganan terreno con un crecimiento del 7,4% en volumen, empujados por la practicidad y el control del gasto diario. El e-commerce también sigue firme y sumó 860.000 nuevos compradores, incluso reemplazando compras que antes se hacían en el canal mayorista. Y para cuidar cada peso, los argentinos se volcaron a envases chicos y medianos, que subieron un 2% en volumen, mientras que los formatos grandes se desplomaron: 8,2% los grandes y 6,8% los extra grandes.
En marcas, las que mejor salen paradas son las del segmento Economy, con un alza del 2,1%. Las Premium bajaron un 2,6% y las Mainstream un 1,5%, en una señal clara de que el consumidor dejó de lado la aspiración y prioriza utilidad. El mapa no es parejo: en el AMBA la retracción es más fuerte, mientras que en la región central del país el 67% de las categorías todavía muestra crecimiento. Aun así, la gente no resigna ciertos gustos, y por eso suben los alimentos saludables, los snacks salados y hasta el gasto en comidas y bebidas cuando llega un evento como el Mundial, aunque siempre con la mira puesta en cambiar de marca si hace falta para ahorrar unos pesos más.