Cuánto puede cobrar un enólogo en Argentina y por qué las grandes bodegas pagan mucho más
Un relevamiento de Mendoza y San Juan muestra diferencias marcadas dentro del mundo del vino. En los cargos más altos, los ingresos pueden trepar por encima de los $7 millones brutos mensuales.
Detrás de cada botella que sale a la cancha hay un trabajo silencioso, técnico y de enorme peso. En el mundo del vino, el enólogo no solo cuida la calidad: también maneja decisiones que impactan de lleno en el negocio. Y ahora los números dejaron algo bien claro: los sueldos pueden variar muchísimo según el tamaño de la bodega, el cargo y la región.
La Encuesta Salarial del primer semestre de 2025, elaborada por la consultora Perfil Humano sobre 50 empresas de Mendoza y San Juan, ubica al gerente enológico o primer enólogo en la cima de la escala. En las bodegas grandes, con planteles de entre 201 y 500 empleados, ese puesto puede llegar a unos $7 millones brutos mensuales. En las pymes vitivinícolas, en cambio, el mismo cargo ronda los $4 millones brutos.
La distancia no es menor y refleja dos realidades bien distintas. No es lo mismo conducir una operación chica que ordenar una estructura con grandes volúmenes, más personal y una agenda pensada tanto para el mercado interno como para exportar. Más abajo aparece el segundo enólogo o jefe de bodega, que coordina la elaboración y la estabilización del vino. Ahí, los salarios se ubican cerca de los $3,5 millones brutos en firmas grandes y en torno a los $2,7 millones en bodegas más chicas.
Pero el negocio no se agota en la cava. El gerente agrícola, que se ocupa de los viñedos y del abastecimiento de uva, también está entre los mejor pagos: cobra alrededor de $5,5 millones brutos en empresas grandes y unos $3,6 millones en pymes. A su vez, el responsable de turismo y hospitalidad, un área que creció fuerte con el empuje del enoturismo, llega a remuneraciones cercanas a los $3 millones brutos mensuales.
En la Patagonia, el panorama tiene otro matiz. Neuquén y Río Negro muestran salarios promedio más altos por el peso de la actividad hidrocarburífera, pero en el sector vitivinícola no hay un relevamiento tan preciso como el de Cuyo. Muchas bodegas del sur funcionan con un perfil boutique y varios enólogos combinan trabajo en relación de dependencia con tareas de consultoría. El prestigio del rubro sigue intacto, aunque los sueldos no siempre acompañan ese brillo. De todos modos, las grandes bodegas sostienen remuneraciones competitivas y la mejora observada desde 2024 aparece como una señal alentadora para una actividad que sigue siendo emblema productivo de Argentina.