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Minería y negocios

La fiebre del cobre y el litio abre una chance grande para la industria, pero no alcanza para todos

Con inversiones millonarias en el horizonte, empresas de Córdoba y Buenos Aires buscan meterse en la cadena minera. Pero las pymes advierten que competir exige tiempo, certificaciones y precios filosos.

La fiebre del cobre y el litio abre una chance grande para la industria, pero no alcanza para todos

En medio de una recesión que golpea fuerte a la actividad industrial, el sector empresario mira con expectativa lo que puede venir de la mano de la minería. La apuesta es clara: que las inversiones previstas para la próxima década ayuden a levantar la producción y abran una puerta para convertirse en proveedor de los grandes proyectos. Pero el camino no aparece simple ni mucho menos, porque también asoman la adaptación, la competencia importada y un mercado que no daría para todos.

En los últimos días, la Unión Industrial Argentina y la Cámara Argentina de Empresas Mineras difundieron un adelanto de un informe que calcula inversiones por u$s55.000 millones en litio y cobre durante la próxima década. Además, el trabajo intentó medir qué necesitará la minería argentina en bienes, servicios e infraestructura. El relevamiento encontró oferta local en 73 de los 91 rubros analizados, con empresas de metalmecánica, construcción, químicos industriales, ingeniería, mantenimiento, geosintéticos, válvulas, bombas, estructuras metálicas y logística, entre otras.

En Córdoba, el titular de la Unión Industrial de Córdoba, Luis Macario, remarcó que el desafío es que ese desarrollo no quede encerrado en el recurso natural ni en la obra pública de la cordillera. Según dijo, la idea es que realmente empuje a la industria nacional. Señaló que la provincia tiene sectores de metalurgia, autopartes, construcción, logística y alimentos que pueden sumarse a la cadena de valor minera, además de un clúster de gas, petróleo y minería que ya opera en Vaca Muerta. También puso el foco en ProCórdoba y en la industria del software, mientras la especialista Agostina Monti destacó el peso de las TIC, la inteligencia artificial, el agro tecnológico y las fintech como áreas con potencial para cruzarse con la minería.

Del lado de Buenos Aires, el panorama también aparece con chances concretas. Gabriel Leiter, director de la textil L&H SA y prosecretario de la UIPBA, aseguró que la industria bonaerense está en mejores condiciones para abastecer al sector minero porque reúne prácticamente todas las ramas productivas. Lo explicó con una imagen bien gráfica: una minera, dijo, funciona como una ciudad en altura que necesita de todo, desde insumos básicos hasta repuestos, indumentaria, medicamentos y alimentos. Además, recordó que Buenos Aires tiene experiencia en minería no metalífera y que su cadena de valor mueve unos u$s14.000 millones por año para consumo interno.

Ahora bien, no todo es entusiasmo. Daniel Rosato, presidente de Industriales Pymes Argentinas, advirtió que el proceso "no es tan sencillo". Contó que él mismo está mudando su empresa metalúrgica de Buenos Aires a San Juan para transformarse en proveedor minero, pero aclaró que lleva años y que primero hay que resolver caminos, energía, logística y ubicación dentro de la provincia. También subrayó que hacen falta normas de calidad y certificaciones, y que el impacto sería acotado: no todas las firmas podrán subirse a esa ola. A eso se suma la presión impositiva y la competencia extranjera, que complican la pelea por precios competitivos en dólares. Desde la economista Florencia Fiorentin también marcaron que el RIGI no empuja demasiado el desarrollo de proveedores nacionales y que la flexibilidad para importar, junto con un tipo de cambio bajo, puede jugar en contra de que se armen verdaderos polos industriales locales.

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