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Jubilaciones en la mira

La mínima sube en junio, pero el alivio dura poco en el bolsillo

ANSES confirmó un nuevo ajuste para los haberes mínimos, aunque el aumento sigue lejos de cubrir la canasta básica. Con aguinaldo y bono, el ingreso mejora, pero el gasto cotidiano sigue apretando fuerte.

La mínima sube en junio, pero el alivio dura poco en el bolsillo

La jubilación mínima tendrá en junio de 2026 un aumento del 2,58% y pasará a $403.317,99. A eso se le suma el bono de $70.000, por lo que el total mensual quedará en $473.317,99. La actualización fue informada por ANSES y se calculó con la fórmula de movilidad que sigue el IPC publicado por el INDEC, cuya variación en abril fue del 2,6%.

En la práctica, el salto de un mes a otro será de $10.144 en el bolsillo, al comparar los $463.174,10 de mayo con el nuevo haber. Ojo: el bono de $70.000 sigue congelado, así que la mejora real viene solo por el ajuste del haber. Y en junio hay otro dato clave: también se cobra el Sueldo Anual Complementario, más conocido como medio aguinaldo.

Para quienes cobran la mínima, ese aguinaldo rondará los $201.659, ya que equivale al 50% del mejor haber mensual del primer semestre. Así, un jubilado o pensionado de ANSES terminará cobrando cerca de $674.976,98 en total durante junio, sumando haber, aguinaldo y refuerzo. En ese escenario, el ingreso mejora, pero sigue quedando corto frente a los gastos de todos los días.

La comparación con la Canasta Básica de los Mayores pega fuerte. Según el último dato disponible, de abril de 2026, una pareja de jubilados necesitó $1.577.435 para cubrirla, de acuerdo con la Defensoría del Pueblo porteña. Con dos haberes mínimos, el ingreso llega a $946.600, es decir, apenas cubre alrededor del 60% de esa canasta. Con el aguinaldo incluido, la cobertura trepa al 85,6%, pero todavía no alcanza para cerrar el mes tranquilo.

El rubro que más pesa es la canasta alimentaria, que llegó a $591.351. Dentro de ese total, las carnes y derivados se llevaron la parte más alta, con $249.028 mensuales, seguidas por vegetales y frutas, con $118.382, y lácteos, con $96.223. Después aparecen los bienes y servicios básicos del hogar, que sumaron $529.110, con fuerte impacto de transporte y expensas. En salud se fueron otros $169.376, mientras que cuidado personal, indumentaria y esparcimiento demandaron $223.887.

Si se mira qué permite comprar la diferencia de $10.144, el panorama es bien limitado. Con ese monto se pueden pagar unos dos kilos de pan francés, más de cinco litros de leche o cerca de 6 kilos de papa. También alcanza para un kilo de arroz, un paquete de fideos secos y una botella de aceite de girasol, o para casi dos kilos de pollo entero. Pero no llega ni de cerca para un kilo de asado, que cuesta $17.512,90, ni para cortes como el cuadril o la nalga, que superan los $21.000. En otras palabras: hay mejora, sí, pero en la mesa el alivio sigue siendo cortito.

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