UIA y CAEM movieron fichas para que la industria local no quede afuera del negocio minero
Con inversiones proyectadas por US$55.000 millones, las entidades armaron un plan para ordenar proveedores, detectar faltantes y empujar a las firmas argentinas a meterse de lleno en la cadena de valor.
La Unión Industrial Argentina (UIA) y la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), con respaldo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Unión Europea (UE), presentaron el estudio técnico "Oportunidades para la cadena de valor minera en Argentina". El trabajo pone la lupa sobre lo que viene para el sector y marca dónde puede entrar la industria local sin quedarse mirando desde la tribuna. La jugada apunta a ordenar la provisión de insumos y servicios frente a un escenario de inversiones que, según las proyecciones, rondaría los US$55.000 millones hacia el arranque de la próxima década.
El informe separa el mapa en dos grandes frentes: la minería metalífera y el litio. Para este último, se contemplan inversiones anunciadas y otras en distintas etapas por US$15.000 millones, con la mira puesta en llegar a una producción de 400.000 toneladas de LCE hacia 2030. En paralelo, el cobre aparece como el otro gigante de la película, con US$40.000 millones estimados y una capacidad instalada teórica de 1,25 millones de toneladas. Ese volumen, claro, va a exigir una base fuerte de ingeniería, obra civil y servicios especializados para no perder el tren.
En la presentación, el presidente de la UIA, Martín Rappallini, remarcó que "será necesario trabajar en el desarrollo de proveedores con mucho diálogo de las empresas mineras y la cadena de valor para poder tener la mayor cantidad de empresas industriales argentinas, con la mayor productividad y eficiencia posible para estar a la altura de ese desafío del sector que va a crecer fuertemente". Por su parte, el titular de la CAEM, Roberto Cacciola, advirtió que hace falta "armar experiencia, capacitar recursos humanos y lograr consensos en esta nueva etapa". También subrayó que "el trabajo de campo lo van a tener que hacer las empresas, y las provincias que tienen industrias para trabajar rápidamente en los clusters de energía y minería y convencer a quienes vienen a invertir de que tienen disponibilidad en el país".
El presidente del Departamento Minero de la UIA, Franco Mignacco, puso como ejemplo a la industria de servicios mineros de Australia y sostuvo que "el verdadero valor agregado no solo está en los proyectos, sino también cuando alrededor de la minería se desarrolla una red competitiva de tecnología, servicio e ingeniería que puedan innovar y hacer crecer al sector". La idea de fondo es clara: no alcanza con extraer, también hay que construir alrededor del yacimiento un entramado capaz de responder rápido y con calidad.
El estudio propone una estrategia de abastecimiento basada en cuatro anillos geográficos, con una premisa que resume todo: "sin territorio no hay minería". Primero se prioriza el área más cercana al yacimiento, después el resto de la provincia, luego el país y, recién al final, el mercado internacional y las importaciones. En los tramos más sensibles, las compras se definen con sistemas transparentes, auditables y digitales, donde la pelea se da por tecnología y calidad, pero también por precio, logística y respuesta inmediata. Durante la construcción, además, pesan los contratos EPC y la presión de los plazos: "cada atraso cuesta millones".
Ya en la etapa de operación, el foco cambia por completo. La prioridad pasa a ser no frenar nunca, cuidar costos, sostener márgenes y asegurar el abastecimiento de consumibles, reactivos y repuestos con lógica just-in-time. En ese terreno, la cercanía geográfica juega a favor de los proveedores argentinos, porque permite reducir tiempos de entrega y dar asistencia técnica más rápida. El diagnóstico también detectó una base industrial importante: el país tiene oferta en 73 de los 91 rubros relevados y presencia en 16 provincias. Aun así, siguen faltando piezas pesadas y equipos de alta complejidad, como instrumental de exploración, maquinaria de perforación, neumáticos OTR y grandes móviles de carga.
El informe cierra con una advertencia que no deja mucho margen para la improvisación: el desarrollo de esta cadena no va a aparecer por arte de magia. Hará falta coordinación entre empresas mineras y proveedores, financiamiento competitivo para las pymes y una integración temprana para que la producción nacional pueda meterse de lleno en un negocio que promete mover cifras enormes.