Banco de horas: así se reacomoda el pago de las horas extra con la reforma
La nueva norma abre la puerta a compensar horas trabajadas de más con descansos o menos jornada, siempre que haya acuerdo escrito y control claro.
La reforma laboral volvió a meter ruido en la discusión pública y, en medio de fallos, cautelares y cambios que se siguen mirando con lupa, apareció un punto que puede tocar de lleno la vida diaria de empresas y el banco de horas. Este sistema cambia la forma de manejar las horas extra y habilita una alternativa que, para muchos, puede ordenar mejor los tiempos; para otros, abre una nueva zona de tensión. La medida quedó incorporada en la Ley de Modernización Laboral N.º 27.802 y comenzará a regir desde 2026, con modificaciones en la Ley de Contrato de Trabajo.
¿De qué se trata? Básicamente, permite que las horas trabajadas por encima de la jornada habitual no se paguen de inmediato con recargo, sino que se compensen más adelante con descansos, francos o reducción de jornada. Hasta ahora, las horas extras se abonaban con un recargo del 50% en días hábiles y del 100% los sábados después de las 13, domingos y feriados. Con este nuevo esquema, esas horas pueden quedar guardadas como un crédito de tiempo, siempre que exista un acuerdo entre las partes. el pago tradicional no desaparece, pero deja de ser la única salida.
El nuevo artículo 197 bis de la Ley de Contrato de Trabajo marca un giro importante respecto de lo que había planteado el Decreto 70/2023. Antes, estos sistemas debían surgir sí o sí de convenios colectivos; ahora, la ley habilita acuerdos individuales y voluntarios entre empleador y trabajador, siempre por escrito. Además, exige límites claros para acumular horas, un control fehaciente del registro y el respeto de los descansos mínimos legales, en especial las 12 horas entre una jornada y la siguiente. La negociación sindical sigue vigente, pero ya no es el único camino.
En la práctica, el banco de horas apunta sobre todo a actividades con picos de trabajo, como industria, comercio, turismo, logística y servicios estacionales. En momentos de alta demanda, el personal puede sumar horas extra y, más adelante, compensarlas con menos carga horaria o días libres pagos. Para las empresas, el cambio implica pasar de pagar al instante a administrar saldos de tiempo con precisión quirúrgica. Si el registro falla o queda flojo de papeles, el reclamo puede terminar en la Justicia y esas horas se liquidan como extras comunes, con sus recargos de siempre.
La reforma no borra los límites de jornada ni habilita cualquier cosa. Lo que hace es darle más flexibilidad a la organización del trabajo, pero con reglas claras y documentación en regla. Si no hay acuerdo escrito para aplicar el banco de horas, las horas extraordinarias siguen pagándose como hasta ahora. Por eso, especialistas recomiendan revisar contratos, sistemas de asistencia y políticas internas antes de mover fichas. En el cambio promete orden, pero también exige que nadie se mande una macana con los registros.