Las ventas al exterior se dispararon y dejaron un fuerte alivio en la balanza comercial
Con más exportaciones, menos compras afuera y mejores precios, abril cerró con un saldo positivo que sorprendió al mercado y le dio aire a la economía.
Las exportaciones argentinas vienen acelerando fuerte desde que asumió Javier Milei y ya muestran un salto del 45% en cantidades físicas. Ese envión terminó empujando un superávit comercial de bienes de USD 2.711 millones en abril, un número que el mercado miró con atención. A eso se sumó una baja en las importaciones y una expectativa que, en los despachos económicos, ya empieza a crecer con fuerza.
De acuerdo con un informe de Invecq, el primer cuatrimestre dejó un saldo positivo acumulado de USD 8.277 millones, muy por encima de los USD 1.275 millones de 2025, y el mejor registro para ese período desde 2009 en términos reales. En abril, las exportaciones llegaron a USD 8.914 millones y las importaciones a USD 6.204 millones, con una mejora interanual de USD 2.496 millones. El dato no pasó desapercibido: hubo más mercadería saliendo del país y menos presión por compras externas.
El relevamiento también muestra un recorrido de subas y bajas en las cantidades exportadas, pero con un giro muy marcado desde fines de 2023. Desde ese piso, la curva arrancó una escalada sostenida hasta tocar los 145 puntos en abril de 2026, el nivel más alto de toda la serie. En la práctica, eso significa que las cantidades exportadas crecieron 45% desde el inicio del actual gobierno. Un dato que, para la economía real, vale oro.
Según la consultora, el superávit promedió USD 2.100 millones desde noviembre, bastante arriba de la media de USD 686 millones que se había visto en los primeros 10 meses de 2025. La explicación combina dos factores bien claros: exportaciones en máximos e importaciones en retroceso. Encima, tres de los cuatro grandes rubros exportadores marcaron niveles históricos al medirse con promedio móvil de 12 meses, con destaque para los productos primarios, las manufacturas de origen agropecuario y combustibles y energía.
En paralelo, también ayudó la mejora de precios. En lo que va de 2026, los valores de exportación subieron 6% interanual en el primer cuatrimestre. Del otro lado, las importaciones se movieron para abajo en todos los meses del año, con una caída promedio interanual de 9,9% y una baja acumulada del 10%. Los bienes ligados a la producción fueron los más golpeados: piezas y accesorios bajaron 30,1%, bienes de capital 14% y bienes intermedios 3,6%. En cambio, los bienes de consumo crecieron 2% y los vehículos de pasajeros subieron 41%, sobre todo por el ingreso de automotrices chinas como BYD, Baic y Jac.
Otro dato que pesó fue la caída de 32,8% en la compra externa de combustibles y lubricantes. Invecq vinculó ese retroceso con el cambio estructural del país en su transición de importador neto de energía a exportador, impulsado por Vaca Muerta. De hecho, la balanza energética explicó el 52% del saldo positivo de abril. Con ese combo, el mercado ya empieza a mirar los próximos meses con más optimismo, aunque el panorama externo sigue metiendo ruido.
En el frente financiero, el mercado de obligaciones negociables volvió a activarse y sumó expectativa de divisas. En mayo, las colocaciones ya superan los USD 1.600 millones, por encima de todo lo emitido en abril. La Ciudad de Buenos Aires volvió a salir al mercado con una colocación de USD 500 millones, equivalente al 33% del total del mes. Entre las operaciones más destacadas aparecieron Arcor, Mercado Pago y Pampa Energía, en un movimiento que puede traer dólares frescos al sistema.
Pero no todo es viento a favor. La suba de tasas en Estados Unidos complicó el regreso al crédito externo, justo cuando la Argentina necesita una ventana para financiarse sin pagar demasiado caro. Según el informe, en 2026 los vencimientos totalizan USD 13.531 millones, aunque los pagos efectivos serían de USD 5.773 millones. Para 2027, los compromisos trepan a USD 37.609 millones y los vencimientos efectivos a USD 23.507 millones. En ese contexto, el FMI aprobó la segunda revisión del acuerdo y habilitó un desembolso cercano a USD 1.000 millones, mientras el BCRA compró USD 328 millones en una sola jornada y acumula USD 8.995 millones en 2026. Si el ritmo sigue así, la meta de USD 10.000 millones en reservas podría quedar a tiro antes de lo esperado.