El rebote que ilusionó al Gobierno se enfría y la actividad vuelve a mostrar dientes de serrucho
Después del envión de marzo, los datos de abril trajeron un baño de realidad: la recuperación pierde fuerza y crece la preocupación por el consumo, la industria y el campo.
Javier Milei volvió a meter en la discusión la idea del "pedo de buzo", mientras Luis Caputo remarcó que ya no hay margen para seguir sosteniendo las cuentas públicas con más recortes. En ese marco, el ministro insistió: "La economía necesita crecer". El mensaje no es menor, porque en Wall Street siguen cada movimiento de la actividad con la lupa bien afilada. Y saben que, para el oficialismo, una mejora firme de la economía no es un detalle: es la llave de lo que viene.
La semana pasada cerró con festejo en el Gobierno por el fuerte rebote de marzo, que sorprendió incluso a los más optimistas. La actividad subió 3,5% mensual y 5,5% interanual, números que parecían acomodar el humor oficial. Pero el alivio duró poco. Los datos que fueron apareciendo después marcaron otra película, mucho menos amable, y dejaron en evidencia que la recuperación todavía camina sobre terreno flojo.
Según las proyecciones de distintas consultoras, la economía seguirá moviéndose a los tumbos en los próximos meses. La última en ponerlo sobre la mesa fue Equilibra, la firma que conduce el economista Martín Rapetti. Para abril, estimó una caída del 1,0% interanual y un retroceso del 1,5% frente a marzo, ya descontada la estacionalidad. En otras palabras: el rebote no termina de agarrar velocidad y la idea de una suba pareja, mes a mes, sigue sin aparecer.
El propio informe señala que desde febrero del año pasado la economía argentina quedó atrapada en una "dinámica de serrucho". Y los números lo respaldan: en los últimos 15 meses, hubo bajas mensuales en 9. Con ese panorama, los festejos por el rebote de marzo suenan, cuanto menos, apurados. La actividad no logra consolidar una senda de crecimiento sostenido y cada mejora viene con un freno casi inmediato.
El frente del consumo y la industria tampoco ayuda. Las ventas minoristas medidas por CAME, que incluyen operaciones electrónicas, bajaron 1,3% entre marzo y abril y cayeron 3,2% en la comparación interanual. En la industria, el panorama sigue pesado. ADEFA informó que en abril se produjeron 37.521 vehículos, lo que implica una baja del 17,5% interanual y del 10,1% frente a marzo. A eso se suma ADIMRA, que marcó una caída del 4,3% interanual en la metalurgia y del 1,3% mensual.
El golpe más fuerte vino del campo. El llamado "EMAE Agro" se desplomó 11% interanual en abril y retrocedió 13% respecto de marzo. Las lluvias abundantes demoraron la cosecha de soja, el maíz tuvo mayor concentración en marzo y la faena de carne bovina cayó 12% interanual. Si se saca al agro de la cuenta, el cuadro mejora apenas: el "EMAE sin agro" subió solo 0,5% interanual, aunque en la medición mensual también bajó 0,3%. Muy poco para hablar de una recuperación firme.
Al mirar por sectores, la economía muestra velocidades muy distintas. Minas y canteras fue lo más dinámico, con un avance del 12,3% interanual. También crecieron Intermediación financiera con 5,0%, Electricidad, gas y agua con 4,2% y Construcción con 2,0%. Del otro lado, el comercio cayó 5,1%, la industria retrocedió 0,7%, Transporte y comunicaciones apenas avanzó 0,6% y la Administración Pública bajó 0,6%. En cambio, Servicios Sociales y de Salud crecieron 1,5% y Actividades Inmobiliarias subieron 1,2%.
Pese al tropiezo de abril, el primer cuatrimestre todavía deja un saldo positivo de 1% frente al mismo período de 2025. Pero la foto de corto plazo enciende luces amarillas: el promedio de los últimos tres meses, entre febrero y abril, muestra una baja del 0,5% respecto del trimestre anterior. Para lo que queda del año, la consultora mantiene su proyección de crecimiento promedio anual del 2% para 2026. La cuestión es que, por ahora, la economía sigue sin salir del vaivén y los llamados brotes verdes todavía no alcanzan para tapar la fragilidad de fondo.