Mejoran las cuentas, pero el bolsillo sigue apretado y asoman nubarrones para 2027
Los números de exportaciones, reservas y actividad vienen con aire positivo, pero el consumo no levanta cabeza y persisten las alertas por el frente social y político de cara a las presidenciales de 2027.
El Gobierno nacional cerró una semana con datos que, en varios frentes, le dieron un respiro. Hubo mejoras en el frente externo y también algunas señales de recuperación en la actividad interna. Pero, ojo, no todo es color de rosa: el consumo sigue frenado, el empleo no termina de recomponerse y la mira ya apunta a lo que puede pasar en 2027.
Uno de los puntos más fuertes fue el salto del superávit comercial. Las exportaciones siguieron creciendo y en abril se anotó un saldo positivo récord de USD 2.710 millones. A eso se sumó una compra más intensa de divisas por parte del Banco Central, que dejó las reservas internacionales cerca de los USD 47.000 millones, el nivel más alto desde que arrancó la gestión de Javier Milei.
En paralelo, los últimos datos oficiales marcaron una mejora en la actividad económica. Para marzo, la economía habría avanzado 5,5% interanual, y varios sectores empezaron a levantar cabeza después de meses durísimos. La construcción, la industria y el comercio frenaron la caída y muestran una recuperación lenta, todavía frágil, pero recuperación al fin.
Ahora bien, el panorama no es parejo. Distintos relevamientos privados advierten que el consumo masivo sigue muy golpeado y no logra despegar. La inflación, los aumentos de tarifas y la pérdida del poder de compra siguen pegando de lleno en la vida diaria, en la changa de todos los días y en las compras básicas del mes.
Economistas y consultoras coinciden en que la Argentina transita una recuperación desigual. Mientras sectores ligados al agro, la energía y la minería muestran dinamismo, las actividades atadas al mercado interno continúan complicadas. Esa diferencia también se nota entre regiones: provincias con fuerte perfil energético, como Neuquén, avanzan con más fuerza, mientras grandes centros urbanos y zonas industriales todavía arrastran el golpe de la recesión de 2024 y parte de 2025.
En ese marco, la baja de la inflación aparece como la clave para recomponer salarios y darle aire al consumo. Aunque el índice mensual viene cediendo, la chance de perforar rápido el 2% se enfrió después de nuevos aumentos en alimentos y otros servicios. Y como si faltara algo, el último informe técnico del Fondo Monetario Internacional elogió el rumbo fiscal, pero también puso la lupa sobre el desgaste social, la volatilidad electoral y la incertidumbre financiera que puede dominar el escenario rumbo a 2027.