Arranca una búsqueda histórica para saber si la Difunta Correa fue real
La UNSJ y el Arzobispado de San Juan impulsarán un estudio de varios años para revisar archivos y seguirle el rastro a una de las devociones más fuertes del país.
La figura de María Antonia Deolinda Correa atraviesa generaciones y sigue metida en el corazón de miles de personas que llegan hasta Vallecito con promesas, agradecimientos y una fe que no afloja. Pero, detrás de esa devoción tan arraigada, vuelve a aparecer la gran pregunta: ¿existió realmente la Difunta Correa? Ahora, esa duda será el centro de una investigación histórica que buscará mover papeles, revisar pistas y reconstruir una historia que todavía tiene muchas zonas grises.
El proyecto será impulsado por el Arzobispado de San Juan y la Universidad Nacional de San Juan, y demandará entre dos y tres años de trabajo. La idea es revisar archivos eclesiásticos, documentos históricos y cualquier registro que aporte datos concretos sobre su posible existencia. El licenciado en Historia Fredi Varas, del Instituto de Historia Regional y Argentina de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes, explicó que el objetivo es avanzar sobre documentación que permita entender qué hay detrás de una de las figuras más potentes del imaginario popular argentino.
La tarea no pinta sencilla. Los investigadores creen que la información está dispersa en parroquias, archivos y registros de distintas zonas, tanto de San Juan como de otras provincias. Entre los primeros indicios apareció una posible referencia al origen de Deolinda en Tama, en La Rioja, cerca de Chamical, entre las décadas de 1820 y 1830. Ese dato abrió el radar hacia otras jurisdicciones y empujó la búsqueda más allá de los límites sanjuaninos.
También hay rastros que podrían aportar piezas al rompecabezas. Entre ellos aparecen publicaciones del siglo XIX que mencionan a un hombre llamado Baudilio Bustos Correa, apellido que coincide con la tradición oral ligada a la Difunta y a su hijo. Aun así, desde el proyecto remarcan que la falta de documentos definitivos no significa, por sí sola, negar la existencia histórica de Deolinda Correa. En paralelo, sigue viva la leyenda de aquella mujer que habría cruzado el desierto sanjuanino para buscar a su marido, en medio de los conflictos civiles, y que murió por sed y cansancio mientras su hijo fue encontrado con vida alimentándose de su pecho.
Con el tiempo, ese relato se convirtió en santuario, en promesa y en una postal inconfundible de San Juan. Vallecito recibe cada año a miles de visitantes que dejan botellas de agua, rezos y pedidos en un lugar que ya forma parte de la identidad popular. Ahora, casi dos siglos después, la historia vuelve a sacudirse con una investigación que promete abrir un nuevo capítulo sobre una de las devociones más grandes del país.