Agua Negra vuelve a ganar terreno con obras, minería y guiños políticos
En Coquimbo crece el optimismo por el Paso de Agua Negra, con 14,5 kilómetros de pavimento en carpeta y un escenario político que, según Rodrigo Díaz Cortés de Monroy, empuja el proyecto hacia adelante.
El sueño de una conexión más firme entre Chile y Argentina por el Paso de Agua Negra volvió a tomar envión. Rodrigo Díaz Cortés de Monroy, presidente de la Corporación Paso de Agua Negra, aseguró que en la Región de Coquimbo la integración volvió a ocupar un lugar central. Según planteó, con la gestión del gobernador Cristóbal Juliá el tema recuperó peso político y dejó atrás años de poco interés. Para el dirigente, la diferencia con el período anterior es clara y se nota en la agenda regional.
En lo concreto, la apuesta ya no gira alrededor de obras gigantescas y lejanas, como el túnel, sino de avances que se puedan ver en el corto plazo. Díaz Cortés señaló que está comprometida la pavimentación de 14,5 kilómetros del lado chileno en los próximos 18 meses. También explicó que todavía restan entre 35 y 40 kilómetros para llegar al límite, aunque remarcó que ese primer tramo sería un paso importante para mejorar la conectividad entre ambas provincias. Los trabajos, de acuerdo con los estudios técnicos, deberían avanzar hasta zonas previas al ingreso a Los Portales.
El impulso no pasa solo por las máquinas y el asfalto. También hay una lectura política que, según el dirigente, ayuda a destrabar el tablero. Mencionó una coincidencia entre los modelos de desarrollo que promueven Javier Milei y referentes chilenos como José Antonio Kast. En ese marco, destacó que el mandatario argentino viene valorando desde hace tiempo el sistema chileno de concesiones viales. Para Díaz Cortés, que ambos gobiernos miren en la misma dirección es una señal positiva para proyectos de infraestructura que necesitan continuidad y respaldo.
Pero el motor más fuerte, dijo, está en el cobre de San Juan. Los nuevos hallazgos en la cordillera sanjuanina abren una oportunidad enorme para la región y para el lado chileno también. Ese escenario, advirtió, va a exigir más técnicos, más profesionales y una formación acorde a las tecnologías que demanda la minería actual. La advertencia no es menor: Coquimbo ya vivió un auge minero y sabe lo que pasa cuando falta personal preparado. A la par, sigue trabada la Entidad Binacional Túnel Agua Negra (EBITAN), que no se reúne formalmente desde 2018. Díaz Cortés pidió reactivar ese espacio antes de fin de año para que la integración no vuelva a quedar en pausa.