La actividad pega un salto, pero no todos los sectores levantan cabeza
El último informe del IERAL muestra una mejora fuerte en marzo de 2026, aunque con una recuperación despareja: finanzas, minería y agro tiran para arriba, mientras construcción e industria todavía sienten el golpe.
La economía argentina mostró una señal de alivio en marzo de 2026, de acuerdo con el último informe del IERAL de la Fundación Mediterránea. El EMAE subió 3,5% en ese mes, dejó atrás la baja de febrero y quedó 6,6% por encima de los niveles de noviembre de 2023. Pero ojo: la mejora no llega parejita para todos los rubros. El estudio marca una recuperación bien despareja, con sectores que empujan fuerte y otros que todavía no logran acomodarse al nuevo escenario.
Desde el arranque de la actual gestión económica, en noviembre de 2023, ya se nota una brecha clara entre los que despegan y los que siguen rezagados. Entre los ganadores aparecen la intermediación financiera con 25,1%, la minería con 24,6% y el agro con 23,8%. Del otro lado, el turismo internacional cae 21,9%, la construcción baja 6,7% y la industria manufacturera sigue 3,2% abajo en la comparación acumulada. La foto, a esta altura, muestra un reordenamiento profundo de la economía.
En la industria también hay movimiento, aunque con matices. En lo que va de 2026, el sector creció 2,5% y en marzo se vio una mejora en 13 de las 16 ramas principales. Ese dato hace pensar en un posible piso para la actividad, como si el rubro empezara a acomodar el cuerpo después del sacudón. Dentro del mapa industrial, el tabaco avanzó 18,4% y alimentos y bebidas subió 9,1% desde noviembre de 2023. En cambio, el textil se desplomó 34,6% y los productos de caucho y plástico retrocedieron 22,8%.
La construcción sigue siendo uno de los sectores más castigados. Según el ISAC, acumula una caída del 18,9%, golpeada por el freno de la obra pública y por el encarecimiento en dólares de los proyectos privados. Hay un dato que retrata bien este cambio de época: mientras se derrumba la demanda de hierro y cemento, el consumo de pinturas subió 9,6%. En otras palabras, hoy pesa más la refacción y el mantenimiento que la obra nueva de gran escala.
Para que esta recuperación no quede a mitad de camino, el informe advierte que conviven fuerzas a favor y en contra. Entre los puntos positivos aparecen el buen desempeño exportador, el avance de inversiones bajo el RIGI y la baja en el costo del crédito. Pero el consumo interno sigue flojo, porque aunque los salarios estén más altos en dólares, el poder de compra se achicó. A eso se suman problemas estructurales de competitividad que todavía complican a los sectores que más empleo generan. La economía, así, avanza, pero con una transición productiva que todavía no termina de cerrar.