Hacer un asado por el Día del Trabajador en San Juan ya supera los $170.000
En la previa del 1 de mayo, preparar la clásica juntada alrededor de la parrilla sale cada vez más caro. Entre carne, verduras y bebidas, el gasto total para 15 personas pega fuerte en el bolsillo.
Este 1 de mayo muchos sanjuaninos ya están pensando en el ritual de siempre: juntarse, prender la parrilla y compartir un buen asado. Pero este año la tradición viene con una cuenta bastante más pesada de lo habitual. Para un grupo de unas 15 personas, el costo arranca por la carne, que marca el pulso de todo el menú.
Los valores no pasan desapercibidos. Cortes como el asado de carnicero o el centro de entraña rondan los $10.000 el kilo, mientras que las costillas trepan a $12.000. A eso se suman los chorizos, que se consiguen entre $8.000 y $9.000. Con esos precios, armar la parrilla puede demandar fácilmente entre $120.000 y $150.000, según cuánto se compre y qué calidad se elija.
Pero el asado no se termina en la carne. En la Feria de Rawson, las verduras todavía dan un pequeño respiro, aunque también empujan el gasto final. El tomate se consigue desde $1.000 el kilo y medio, el redondo a $1.500 el kilo, la papa a $700, la zanahoria a $1.000 y la arveja a $3.000. Si además se suman pimientos cerca de $4.000 el kilo o alguna berenjena a $1.500, las ensaladas pueden agregar entre $10.000 y $15.000 más.
En bebidas, la cosa tampoco afloja. Para quienes no negocian el clásico fernet, la botella cuesta $13.500 y el combo con gaseosa llega a $18.500. Las cervezas rondan los $2.000 cada una, mientras que las gaseosas se ubican entre $3.450 y $4.400. También hay alternativas más accesibles, como aguas saborizadas o vinos que arrancan en $2.500 y superan los $5.000. En total, abastecer a un grupo grande puede sumar entre $40.000 y $70.000 extra.
Así, sin demasiados lujos pero tampoco a media máquina, hacer un asado para 15 personas en San Juan puede costar entre $170.000 y $235.000. Un número que obliga a organizarse, dividir gastos o ajustar el menú. Igual, hay algo que no cambia: el asado sigue siendo mucho más que comida. Es encuentro, charla y celebración del trabajo, aunque esta vez el bolsillo lo sienta bastante.