La comida volvió a subir y le mete presión a la inflación de abril
Un nuevo informe privado mostró más aumentos en alimentos y bebidas, justo cuando el Gobierno buscaba mostrar una baja en los precios. La señal complica el panorama después del 3,4% de marzo.
Después del 3,4% de inflación que marcó marzo, en el Gobierno habían empezado a acomodar el discurso con la idea de que abril traería algo de alivio. Pero los últimos datos privados les movieron el piso: alimentos y bebidas volvieron a acelerar y encendieron otra vez la alarma en el bolsillo, que ya viene bastante castigado. En un país donde la góndola manda, cualquier suba pega directo y no da respiro.
Según el relevamiento semanal de Labour, Capital & Growth (LCG), los precios del rubro subieron 1,4% en la tercera semana de abril frente a la anterior. Con ese movimiento, el acumulado de las últimas cuatro semanas llegó a 1,5%, es decir, 0,3 puntos porcentuales más que en el corte previo. La consultora advirtió que no solo se frenó la desaceleración que venía mostrándose, sino que además apareció más dispersión en los valores, con algunos productos moviéndose con bastante fuerza.
El informe se hace con 8.000 precios relevados en cinco supermercados, con cortes cada miércoles. En esta última medición, cerca del 20% de la canasta mostró aumentos, un porcentaje más alto que en semanas anteriores. LCG también señaló que fue la segunda suba semanal consecutiva, después de un tramo de mayor calma. O sea: la tranquilidad duró poco y la mesa familiar vuelve a sentir el golpe.
Los mayores incrementos se dieron en productos de panificación, cereales y pastas con 3,2%, seguidos por lácteos y huevos con 2,6%. También subieron frutas con 0,9% y carnes y derivados con 0,8%. La consultora remarcó un dato que no pasa desapercibido: el 60% de la inflación mensual promedio de las últimas cuatro semanas se explicó por los lácteos, mientras que "carnes prácticamente dejó de tener incidencia". Un cambio que reacomoda el mapa de los aumentos y deja expuesta la volatilidad del rubro.
Este repunte le complica el panorama al equipo económico, que necesita mostrar una baja más clara después de marzo. El propio ministro de Economía, Luis Caputo, había defendido la idea de que la inflación es un fenómeno monetario y que, con orden fiscal y monetario, el proceso iba a seguir bajando. Pero la realidad de la góndola sigue metiendo presión, sobre todo porque alimentos es uno de los rubros que más pesa en el IPC. Con el consumo en retroceso y más familias financiando compras con tarjeta, el margen para celebrar sigue siendo muy chico.