Más de la mitad de las infancias sigue bajo la línea de pobreza en Argentina
Un estudio de la UCA muestra una leve mejora en 2025, pero la situación de niñas, niños y adolescentes sigue siendo crítica y con una fuerte dependencia de la ayuda alimentaria.
El golpe sigue siendo fuerte: en 2025, la pobreza entre niñas, niños y adolescentes en Argentina llegó al 53,6% y la indigencia se ubicó en el 10,7%. Aunque los números marcan una baja respecto de los picos más duros de los últimos años, la realidad todavía pega de lleno en millones de familias. El dato surge de la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA), elaborada por la Universidad Católica Argentina, que dejó una advertencia bien clara: la mejora existe, pero no alcanza para hablar de una solución de fondo.
Desde la UCA remarcaron que el alivio que muestran los indicadores no debe confundir a nadie. Si bien hubo avances en 2024 y 2025, los niveles actuales siguen muy por encima de los registrados en 2010 y también de los mejores momentos de la década pasada. En otras palabras, la situación aflojó un poco, pero sigue siendo muy pesada para las infancias, que continúan atravesadas por carencias y desigualdades que no dan tregua.
La indigencia, además, tuvo un recorrido con muchos vaivenes. Arrancó en 11,4% en 2010, bajó al 8% entre 2011 y 2012, y después empezó a subir hasta tocar un techo de 17,7% en 2024. En 2025, el indicador retrocedió al 10,7%, acercándose a los valores de 2017 y 2018. Aun así, el panorama sigue siendo delicado y muestra que cualquier mejora todavía camina sobre terreno frágil.
El informe también pone sobre la mesa otro dato que duele: el 28,8% de los chicos y chicas sufrió inseguridad alimentaria durante 2025, y dentro de ese grupo un 13,2% atravesó situaciones severas. Es cierto que hubo una mejora frente al año anterior, pero los valores aún no vuelven a los niveles previos a 2017. Como si fuera poco, la asistencia alimentaria trepó a un récord del 64,8%, empujada por comedores escolares, espacios comunitarios y la Tarjeta Alimentar. También la cobertura de transferencias monetarias, como la AUH, llegó al 42,5%, aunque cayó 3,3 puntos frente a 2024. Desde la UCA advirtieron que estas ayudas llegan a muchos sectores vulnerables, pero todavía dejan afuera a familias que también las necesitan.